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POLITICA A LA CANADIENSE

Viviendo en Canadá por más de 15 años, me he dado cuenta de 2 cosas, la mayoría de los canadienses odian la política, pero no toda… si se trata de elecciones, campañas, pleitos entre políticos, esos temas no venden. Ah, pero si es un asunto de política internacional, la cosa cambia, la gente opina, participa, reta a sus autoridades y toma partido. El canadiense promedio prefiere ver hacia afuera que hacia dentro, si se trata de política.

El 2 de junio habrá elecciones en la Provincia de Ontario para elegir el equivalente a diputados y gobernador (MPP’s y Premier); actualmente gobernada por Doug Ford, del Partido Conservador y hermano del difunto exalcalde de Toronto, Rob Ford, famoso por su populismo y su abuso de drogas. Habiendo iniciado su gestión con poca popularidad en las grandes urbes, muy querido en las áreas blancas rurales, tras la pandemia Doug Ford logró vencer sus diferencias políticas con Justin Trudeau y actualmente goza de una razonable aceptación.

De la misma forma en que ocurren las elecciones federales, el voto ocurre normalmente cada 4 años, la gente no vota directamente por el (en este caso) candidato a gobernador, vota por el diputado (MPP) de su distrito; el partido que gana una mayoría relativa convierte a su líder en Premier (gobernador); el partido con el segundo lugar de votos es la oposición oficial. La legislatura de Ontario tiene 164 asientos, actualmente 67 son conservadores, 39 pertenecen al partido neo-democrático (NDP), los liberales (el partido de Trudeau) solo tiene 7 asientos y el partido verde no tiene asiento, pero sí un candidato para estas elecciones.

Existen muchas diferencias entre el sistema político-electoral mexicano y el de Canadá. Mientras que en la nación azteca el dirigente en turno ha pasado cada día de su gestión en campaña política, y a años de las elecciones, ya se barajan nombres del o la sucesora de AMLO. Y no es que a los mexicanos les encante oír de la política, es quizá una costumbre a fuerza de que el poder está en campaña constante y los políticos usan los recursos del pueblo para ello.

Hay un término muy usado acá, “tax payer dollar”, o sea el dólar de los contribuyentes, como un recordatorio constante de que los gobernantes solo administran los recursos que provienen del pueblo, no son dádivas del bolsillo “generoso” de los políticos ni de las instituciones, sino lo que la gente gana con el sudor de su frente y paga en forma de impuestos al gobierno.

En este sentido, otra enorme diferencia entre las elecciones mexicanas y las canadienses es que las campañas políticas no las paga el gobierno, cada partido -bajo un estricto código legal- debe recaudar fondos entre los simpatizantes de sus plataformas políticas. Hay topes del máximo de recursos que pueden concentrar, no pueden venir de grandes corporativos ni de sindicatos.

Por tal razón, las elecciones provinciales no duran más de un mes. Los candidatos a las diputaciones recorren casa por casa sus distritos para ganar votos, se hacen anuncios en medios masivos, medios sociales y algunos impresos.

Caso curioso, en estas elecciones, a medio camino 2 de los 4 candidatos a la gubernatura se enfermaron de Covid y no podrían seguir sus campañas en persona… pero eso no podría cambiar mucho el resultado, pues recordemos que los ciudadanos votaran por su diputado local, quien será el encargado de hacer llegar las promesas políticas de su líder.

Ahora bien, si hablamos de política internacional el contraste con México es enorme. El país azteca tiene suficientes problemas de qué preocuparse internamente, que lo que ocurre en el mundo es algo muy muy lejano… No en Canadá.

Cubriendo un territorio de casi 10 millones de kilómetros cuadrados, el segundo país más grande del mundo después de Rusia, al sur colinda con los Estados Unidos, al norte con el Océano Ártico (en una discutida cercanía con el territorio ruso) y su extremo oriental es el punto más cercano a Europa (por ahí donde se hundió el Titanic).

La relación con los gringos es un factor determinante, pues además de socios comerciales existe una gran colaboración con otras regiones, como el caso de la OTAN en Europa. Donde y con quien vayan a pelear los gringos, ahí suele ir Canadá. Un caso excepcional es la relación con Cuba, a diferencia de los americanos, y aunque se respetan las sanciones económicas internacionales, hay intercambios comerciales, afluencia turística y menos tensión política.  Por mucho tiempo, los canadienses veían con admiración a sus vecinos del sur, aun en el tema político. No solo por ser un modelo a seguir, sino porque algunas medidas tomadas en EUA, podrían repercutir aquí.

En tiempos recientes, con la creciente influencia de las minorías que hacen de Canadá uno de los países más multiculturales, y por su histórica relación con las excolonias británicas en el Common Wealth, la visión global ha ido cambiando, dejando para las viejas generaciones el querer imitar a EUA, buscando una identidad y un papel más independiente en el escenario mundial.

La gente aquí, muchas veces con conexiones personales y familiares con otras naciones, sigue de cerca y refleja localmente lo que ocurre en el extranjero. Ante el presente conflicto bélico en Ucrania, semana tras semana se ven manifestaciones de ucranianos canadienses y muchos simpatizantes, exigiendo apoyo para esa nación bajo el ataque ruso. Trudeau viajó a la capital de Ucrania para ofrecer todo su apoyo al pueblo ucraniano. Varias expresiones de solidaridad con los grupos en Estados Unidos que se oponen a la penalización del aborto, por temor que lo que pase allá, se copie aquí, es otro ejemplo.

En México, y es una triste realidad, no tienen tiempo de hablar del aborto, cuando el tema más candente de los feminicidios ocupa las discusiones y la atención en los medios. Por no mencionar los casos de desaparecidos y los asesinatos de periodistas.

La pregunta, quizá sea, que tan sano es este ensimismamiento nacional, no solo como sociedad, sino como gobierno. Es intrigante este posicionamiento de México a nivel internacional… Me sorprende, por ejemplo, como AMLO quien ha venido eludiendo acudir a reuniones internacionales de líderes mundiales y prefirió hacer un viaje a Cuba y Centro América, para después retar al gobierno de Joe Biden y presionarlo para que se invite a la Cumbre de las Américas a naciones etiquetadas como comunistas o procomunistas en el escenario internacional.

Las naciones del mundo se están realineando a izquierda y derecha, ¿de qué lado quedará México?

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