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Mi teoría del oso canadiense

Canadá logró aplanar la curva de la pandemia y la economía ha ido abriendo paulatinamente por regiones, de acuerdo a los niveles de casos. Es hora de apretar en las medidas sanitarias y hacer el recuento financiero de los daños.

Desde mi llegada a este país me cautivó el cambio de estaciones, ver cómo la naturaleza va cambiando de forma, de colores y olores. Los canadienses dicen que están hechos para soportar todo tipo de climas, desde el calor del verano cercano a los 40C, hasta los largos y crudos inviernos de -40C.

Tras los lindos colores del otoño, viene el invierno donde la naturaleza se guarda e hiberna por varios meses; al llegar la primavera, los árboles reverdecen y los animales vuelven a salir a buscar comida. Así se siente ahora que Canadá ha logrado controlar la emergencia sanitaria, los hospitales ya casi no tienen pacientes de COVID, se siguen haciendo miles de pruebas al día y se hace un rastreo puntual de la gente contagiada; las medidas sanitarias se hacen más estrictas para evitar rebrotes.

No todas las oficinas han reabierto y la capacidad de uso de sitios públicos es limitada. El transporte publico ve mas usuarios. Es como un lento despertar, y como ocurre en otros países, algunas personas erróneamente creen que vuelven a la vieja normalidad, hacen fiestas privadas o se vuelcan en grandes grupos a las playas (¡sí en Canadá también hay playas!); pero la mayoría de la gente acata las recomendaciones sanitarias.

Los números hablan por sí mismos. Canadá tiene una población de casi 38 millones, y al momento se han aplicado pruebas a 3.7 millones de personas, esto es una tasa 98 mil por cada millón de habitantes; del total de personas que han tomado la prueba, 2.9% ha resultado positiva. A la fecha hay un total de 114 mil personas con COVID y casi 9 mil muertes.

Cada provincia ha decidido cómo llevar a cabo la reactivación de sus economías. Ontario creó una estrategia de 3 etapas y se han implementado de acuerdo con la tendencia de casos positivos; las ciudades con menos habitantes y menos casos abrieron primero, las grandes urbes como Toronto y sus alrededores, apenas están por pasar a la fase 3, donde por ejemplo los restaurantes y bares ya podrán recibir clientes dentro de sus locales, con capacidad limitada. 

Durante la pandemia en Canadá, el uso de mascarillas no era obligatorio, solo recomendado, pero el movimiento de gente era muy limitado. Ahora que se va reabriendo, el uso de los cubrebocas es obligatorio. Lo más reciente, por ejemplo, en el edificio de departamentos donde vivo justo ayer nos solicitaron usarlas en las áreas comunes. 

Uno de los últimos brotes en el país fueron las granjas agrícolas de Ontario a donde llegan cada año trabajadores temporales de México y otros países. Tres mexicanos fallecieron, cientos resultaron infectados. Grupos activistas pro-derechos de inmigrantes temporales exigieron intervenir al gobierno federal, pedían dar ciudadanía o residencia permanente a esos trabajadores, a lo que el Primer Ministro Justin Trudeau respondió que analizaría opciones. Nunca prometió darles ciudadanía. El Premier de Ontario (gobernador provincial) Doug Ford tomó cartas en el asunto, mandaron contingentes médicos a revisar a los trabajadores y presionaron a los dueños de las granjas para mejorar las condiciones de sus trabajadores temporales; el gobierno gestionó que se diera a esos trabajadores el beneficio del pago de los días no laborados por enfermedad y se usaron hoteles para aislar a los infectados. El brote se contuvo.

Este caso sonó en los medios informativos mexicanos, donde erróneamente se dijo que gracias a la intervención del gobierno federal mexicano se había logrado la ciudadanía de esos trabajadores temporales.

Al empezar la reactivación económica, también surgen los datos del costo del control de la pandemia; según reportes preliminares los programas de apoyo económico a ciudadanos y empresas le han generado al gobierno canadiense un déficit de más de 340 mil millones de dólares (el mayor desde la Segunda Guerra Mundial);  aun así mucha gente perdió empleos y negocios cerraron permanentemente. La industria turística y de la aviación siguen casi paralizadas, las fronteras continúan cerradas -en particular con Estados Unidos -. Sin embargo, Canadá junto con Alemania son los únicos países del G7 que mantienen su nivel crediticio internacional en AAA, lo que refleja confianza en su recuperación financiera futura.

México tiene 126 millones de habitantes y al momento solo se han realizado 800 mil pruebas, lo cual daría un estimado de 5 mil pruebas por millón de habitantes. Las autoridades han declarado que solo se hacen pruebas a casos graves, lo cual ha dado una tasa de 50% de casos positivos. La insuficiencia de pruebas médicas, el manejo discrecional de la admisión de enfermos y el temor de la población de acudir a hospitales, hace difícil de conocer mejor la realidad de la pandemia en la nación azteca.

Si cerráramos hoy el total de muertes por COVID19, en Canadá habrían muerto 235 personas por cada millón de habitantes, mientras que en México habría 325. Pero si vemos la curva de casos el panorama de lo que está por venir es inquietante. Canadá logró aplanar la curva, y no baja la guardia; México va en ascenso constante en casos y muertes.

Conforme vamos terminando el confinamiento, aun con lo latoso que es llevar el cubrebocas a todos lados, lavarse las manos constantemente, mantener la distancia social, es satisfactorio saber que el esfuerzo de todos ha valido la pena. Es triste ver cómo en México ni autoridades ni sociedad han tomado en serio la amenaza de esta pandemia. A diferencia de otras crisis, el coronavirus solo se vence con el trabajo conjunto de la gente, no hay lugar para ser egoísta o individualista, todos debemos cuidar de todos o a todos nos lleva el carajo.

Podría decirse que en Canadá se cuida y se respeta a la naturaleza, por eso cuando viene el crudo temporal, aun cuando dure meses, hay que guardarse como hacen los osos; esperar con mucha paciencia a que pasen las condiciones adversas y entonces sí salir, pisar con cuidado pues como pasa en los lagos congelados en el invierno, el hielo se hace delgado y es fácil caer…

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