Columna InvitadaMirador

Ellos y nosotros

Hoy la política se presenta como un juego de todo o nada donde la oposición no ha aprendido a jugarlo.

APOTROPAICO/Juan Palacios/Junio 16, 2022

Los humanos somos seres gregarios, hemos evolucionado así, nuestro cerebro se estructuró para responder a realidades de ese tipo, a sentirse parte de un grupo y a ver a quienes no forman parte de nuestro grupo con desconfianza.

En los deportes esto se ve de forma muy clara, sobre todo en el futbol, nos sentimos parte de un equipo y a quien no sea aficionado al mismo lo consideramos un enemigo. Si los árbitros marcan falta en contra nuestra culpamos a los árbitros y no a los futbolistas que cometieron el error, si marca a nuestro favor, el árbitro es, según nosotros, un árbitro justo.

Lo mismo pasa en la política, nuestro candidato es, siempre, el mejor, quien tiene las mejores propuestas, el más honesto, el más inteligente, un estadista, mientras que los demás son unos oportunistas.

Durante mucho tiempo, gracias a los economistas, se consideraba que los humanos estábamos regidos por la razón, por el intelecto, hoy sabemos que no es así, hasta los propios economistas están entendiendo esta situación o por lo menos abriéndose a esa posibilidad, por eso le dieron el premio Nobel de economía a Daniel Kahneman, quien ha estudiado precisamente la forma en que los humanos reaccionamos, mostrando que antes de que seamos conscientes de una decisión nuestro cerebro ya la tomó de forma “instintiva”.

Es cierto que, algunos humanos logran alcanzar un nivel de análisis que va más allá de lo que Kahneman llama el “pensar rápido”, pero eso no ocurre todo el tiempo ni en todos los temas.

¿Por qué esto es relevante en la política? En principio porque muchos ciudadanos tienen una identificación, partidista o personal, con algún político o creen que ese político, en caso de llegar al gobierno, los va a “ayudar” y por ello van a las urnas, no porque sea una obligación o por alguna amenaza, como la lanzada por Pablo Gómez, de ver suspendidos sus derechos políticos.

En realidad, en el corto plazo, casi todos vemos la política como un juego de suma cero, alguien gana lo que otro pierde, lo cual, como señala Johan Norberg, se extiende a los recursos (comida, dinero, vivienda) y es una visión que se agudiza en momentos de crisis económicas.

Y al ver así la situación, dice también Norberg, nos agrada que los “otros” pierdan, quizá más que el hecho de que nosotros ganemos. Pregúntenle a un aficionado de Tigres o de Rayados cuál es el fin de semana perfecto y seguramente les dirán que es aquél en que hacen carne asada, su equipo gana y el rival pierde, si se puede por goleada… mejor.

En México durante los últimos tiempos nadie ha entendido esta situación de forma más clara que Andrés Manuel López Obrador, su discurso está diseñado para crear un nosotros contra ellos, los buenos contra los malos, los honestos contra los corruptos, los que sirven al pueblo por los que se sirven del pueblo.

Enfrente no hay nadie que se le oponga, por el contrario, los miembros de la oposición no han entendido el sentido del juego y caen, una y otra vez, en lo que precisamente refuerza el discurso de López Obrador, por eso él tiene siempre esa sonrisa socarrona en los labios, sabe que está ganando la partida.

La última jugada realizada por la oposición, decretar una moratoria constitucional, refuerza el discurso de que son unos obstruccionistas que solo quieren evitar que se beneficie al pueblo y quienes se sienten excluidos del progreso ven lo que hacen los opositores y confirman las palabras de Obrador.

Hoy vivimos una política de Ellos vs Nosotros, con villanos que, paulatinamente, han ido cambiando en el transcurso del tiempo, primero fue Salinas, El Innombrable, luego los conservadores, los fifís, los aspiracionistas, los medios de comunicación, los traidores a la patria y hoy, el lugar de privilegio entre los malos lo ocupa Calderón. El privilegio de ser el villano favorito depende de qué esté pasando en el momento, problemas económicos, de seguridad, de caída en la pobreza, de falta de medicamentos y usted señale lo que falte.

No importa entregar resultados, porque es “evidente” que hay razones para que las buenas intenciones mostradas por el presidente no hayan dado los frutos buscados, los contrarios que todo lo obstruyen, la mafia del poder que no quiere ser desplazada para no perder privilegios, la pandemia, la guerra de Ucrania y así súmele todo lo que desee.

No importa si hoy hay más muertos que en los sexenios anteriores, ya se estabilizó esa mortandad, no importa que se descubran corruptelas, siempre habrá otros datos, lo importante es que todos sus simpatizantes crean, por convicción o conveniencia, que él es el bueno y los otros los malos y que están del lado correcto de la historia.

Y así seguiremos, ya se verá que papel jugará ese “nosotros” en el próximo sexenio.

jpalacios@mobilnews.mx

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