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El exilio de la democracia

Desde el inicio del gobierno de López, la narcoviolencia ha escalado en México niveles nunca vistos y varias regiones viven un clima de guerra que ha expulsado a cientos de habitantes.

La narcoviolencia no es reprimida y la fuerza de los carteles ha sido utilizada por el gobierno de López para ganar elecciones y así, el crimen logró situar a gente en gubernaturas y congresos.

El viejo izquierdista, Porfirio Muñoz Ledo, cofundador del movimiento disidente en el PRI que dio lugar a la democracia que AMLO intenta anular, hizo un llamado a oponerse.

“El primer deber de los ciudadanos mexicanos, es hoy denunciar y combatir por todos los medios legítimos el sórdido propósito de militarizar el país al término de este sexenio”, escribió Muñoz Ledo.

Lo que peligra realmente es la tan cacareada Soberanía Nacional que el macuspano intenta elevar a nivel del reino de los cielos, y el estallido social parece ya inevitable.

La corrupción y el abuso de poder del presidente y la familia real, son tan descarados como el pago de sobornos a comunicadores para que defiendan su régimen en todos los frentes, en especial las redes de Internet.

Si era frecuente, y casi siempre con sustento, señalar a tal o cual secretario, gobernador, munícipe, por sus nexos con el narco, ahora se prueba documentalmente y el Jefe de Estado actúa como tapadera.

En ninguna época un encargado de procurar justicia que hubiera incurrido en tan claros delitos de corrupción, abuso de autoridad y contra la administración de justicia, seguiría en su cargo.

Si los hermanos y primos incómodos son un mal endémico hace décadas, ningún presidente había salido en cadena nacional a defender su corrupción y minimizarla.

Muño Ledo no es él único que ha visto la sombra de la asonada militar en la narcoviolencia que tolera el tabasqueño, docenas han denunciado los pasos para dar el mando civil a la milicia.

Quien fuera el diputado de Morena que entregó a López Obrador la banda presidencial, acusó a López de mantener “una guerra interna pactada por el Gobierno con el crimen”.

El ataque constante a la prensa independiente, a los organismos autónomos como el INE, el INAI, la UNAM, a los sindicatos empresariales, muestra una tendencia.

Es la misma que lo lleva a tratar de imponer un anacrónico monopolio de energía y tratar de anular al Poder Judicial: Apoderarse de los poderes y tener instrumentos para la represión física o económica.

Las advertencias de muchos antes de las mismas elecciones de 2018, de que López usaría la ley para quebrantar por completo la ley y hacerse dictador, fueron muchas.

Hay menoscabo en educación, salud, seguridad pública, empleo, combate a la pobreza, derechos humanos, Estado de Derecho, respeto a pactos de Estado como el TMEC

Hoy, en el país de López Obrador lo único que funciona es aquello que opera la sociedad civil o es resultado de factores internacionales como el precio del crudo o el tipo de cambio.

La estrategia de comunicación del gobierno obradorista ha sido negar cualquier realidad amarga por manifiesta que haya sido e inyectar la narrativa de que el país va bien.

La mayor parte de los economistas no comprometidos con un partido político o con el gobierno, señalan que caer en una crisis fiscal es ya inevitable y sólo falta el cuándo.

Tras cuatro días violentos en los que el reporte oficial reconoce 273 asesinados, López calificó de amarillista a Reforma por dar una cifra de 260 homicidios en la escalada en cuatro estados.

No son nuevas las relaciones con la delincuencia del general Luis Cresencio Sandoval González, y hay un antecedente de cuando fue comandante de la Guarnición de la Plaza en Piedras Negras, Coahuila.

El 18 de marzo de 2011 un contingente de docenas de camionetas y hombres armados, recorrieron Allende, Morelos, Zaragoza, Nava y Piedras Negras, mataron o desaparecieron a más de 300 sin que el Ejército se opusiera.

En la región de Piedras Negras casi todos se enteraron y fueron cientos los que vieron las caravanas de hombres armados y las pickups con gente acostada y esposada, pero el Comandante de la plaza no lo vio.

Extorsión, secuestro, asaltos, tráfico humano, homicidio, ocurre en todo México, pero además la delincuencia más que infiltrarse, se ha vuelto un sector del partido en el poder.

Ni en los peores momentos de la crisis lopezportillista con hiperinflación y estancamiento económico, el país estuvo en un caos mayor ni tan cerca del estallido social.

Según la Constitución Política en México la Soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo y todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste, no del dictador.

User007@mxpress.mx

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