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“Transformarse para mirarse: Vermelha Noir y la magia de hacer drag”

Junio es el mes más importante del año para la comunidad LGBTTTIQ+: No sólo se celebra la diversidad sexual y su respectivo orgullo, también se recuerda que aún falta mucho camino por recorrer para tener un mundo más justo y libre para todos.

Y es que, dentro de la diversidad, existe todavía más diversidad… Aunque -poco a poco- se ha conseguido un cambio en la percepción social, algunos lugares encuentran mayores obstáculos para desarrollar esta consciencia: la ciudad de Querétaro, por ejemplo. 

El “drag” es una expresión artística que hipercaracteriza los estereotipos de género mediante maquillaje, vestuario, indumentaria e, incluso, técnicas teatrales. No implica un descontento con el género de nacimiento, y su principal diferencia con el travestismo es que, el drag, es flamboyante y espectacular

Por su carácter teatral, aquellos que hacen drag crean un personaje con ciertas características físicas y, al mismo tiempo, la mayoría, tienen números que presentan en el escenario: cantan, bailan, actúan, ejecutan performances, etc. 

Además de las conocidas Drag Queens, existe una versión masculina, es decir los Drag Kings. Esta disciplina no está limitada. El drag, indiscriminadamente, puede -y es- practicado por mujeres y hombres heterosexuales, bisexuales, homosexuales, etcétera. Una vez más, porque no está directamente vinculada, ni con la preferencia sexual, ni con la identidad de género.  

Dentro de los mismos géneros de drag, existen subgéneros: femme y king, es decir, la caracterización femenina y masculina; conceptual, donde, más allá del personaje, se busca transmitir un mensaje o personificar una idea; Monster o Horror, que agrega elementos terroríficos a la indumentaria y al espectáculo. Y más. 

A pesar de que, cada vez más, el ambiente drag tiene lugar en el entorno queretano, aún está poco desarrollado, a diferencia de otras ciudades como Guadalajara o la misma Ciudad de México. 

Más allá del estereotipo

Vermelha Noir es la promesa del drag queretano. Con menos de dos años en el ambiente, ya se ha presentado en distintos eventos regionales y ha ganado concursos nacionales. A diferencia de muchas, su personaje toma elementos estéticos de distintas culturas y explora su capacidad para representar ideas con sus atuendos. 

“Para mí, el drag va mucho más allá del estereotipo que nos ha dejado Ru Paul’s Drag Race. Me gusta incorporar elementos de Asia y Medio Oriente a mis atuendos y, sobre todo, busco ir lejos de lo convencional al momento de conceptualizar”, declara la Drag Queen. 

Su nombre significa, traducido del portugués y el francés, “rojo y negro”; colores que materializan su identidad visual y personalidad con base en la opulencia y la extravagancia, y la pasión y la violencia, respectivamente. No obstante, ella siempre comienza con la piel en blanco pues “es un lienzo”.

“A mi parecer, el Drag, tiene su alma en la idea y se expresa con el atuendo. La mayoría trabajamos desde cero, creando cosas espectaculares con poco presupuesto y, sobre todo, comunicando algo”, afirma. 

Aunque hay muchas modalidades de concurso, algunos son similares a los certámenes de belleza. El último en el que participó Vermelha (y que ganó) buscaba resaltar la cultura mexicana: Frida, bailes folclóricos, leyendas, María Felix, entre muchas otras, fueron algunas de las asignaturas que las concursantes tuvieron que cumplir. 

Cuenta que, en muchos momentos se sintió desanimada pues no todos comparten sus ideas sobre la importancia del concepto y, mucho menos, sobre lo personal que debe ser el proceso creativo, “pero no me agüito, lo hago por mí”, concluye. 

“La primera vez que me draguée, me vi con el maquillaje y con el concepto que había planeado para esa noche, me sentí extraño pero satisfecho. El drag me ha dado seguridad, me ha quitado el temor de expresarme y, más que nada, me ha permitido facilidad para comunicar mis ideas”, comenta el estudiante de arquitectura que está detrás de Vermelha. 

Por motivos de seguridad, ha pedido que sólo se use su nombre artístico. Y es que, en pleno 2020, la privacidad aún es una cuestión de seguridad en el drag queretano. “Todavía existe miedo de que algo pueda pasar por ser nosotros mismos”, comenta. 

“Alguna vez, me tocó estar vestido y tener que ir a entregar un trabajo imprevisto a la escuela. No faltó quien se burló cuando pasaba, ni los compañeros que me criticaron, ni el profesor que cambió su forma de tratarme desde entonces”, cuenta. 

Uno pensaría que, dentro de la comunidad LGBTTTIQ+, esta clase de expresiones son más aceptadas. Vermelha no estaría de acuerdo. Muchos hombres de la comunidad gay, al enterarse de que alguien hace drag, lo juzgan a partir de eso y ya no lo toman en serio, “no comprenden que el drag es un espectáculo, que no te define como persona”, agrega. 

En junio de 2020, las y los queretanos aún tienen mucho por aprender (y apreciar) sobre lo diversa que es la diversidad. Esta clase de expresiones artísticas, que ni siquiera están directamente relacionadas con identidades de género o preferencias sexuales, merecen una mejor luz en el escenario.

“Más que otra cosa, este año hay que enaltecer los hechos que ayudan a que nuestra comunidad deje de ser violentada. El orgullo que celebramos es el de ser el uno mismo”, concluye Vermelha. 

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