Los huérfanos del poder

De la nada salieron y a la nada volvieron. Fueron presidentes municipales, legisladores o funcionarios públicos de primer nivel. Todos comparten la misma característica: treparon rápido a la élite del poder y con la misma velocidad desaparecieron.

Hacia finales de los años 90’s una mujer se erigía toda poderosa, desde su posición en la administración pública cogobernaba con el entonces primer gobernador panista de la historia, Ignacio Loyola Vera.

Hasta el 30 de septiembre de 1997 nadie sabía de ella. En los siguientes seis años la habría de conocer Querétaro. En su escritorio, la secretaria de Planeación y Finanzas del Poder Ejecutivo estatal, Suhaila Núñez Elías, decidía el rumbo del sexenio.

Hoy, 21 años después ni las primeras planas, ni las columnas políticas, ni la radio, ni la tv, ni las revistas de sociales se acuerdan de ella.

Más cerca, Manuel Velázquez Pegueros debe extrañar desde algún lugar del anonimato los tres años en que formó parte de la burguesía municipal, cuando cámaras y micrófonos se agolpaban a su alrededor para ilustrar a su público.

El exsecretario de Administración, de Gobierno y Técnico de la Presidencia Municipal de Querétaro durante el trienio 2015-2018, desapareció de la vida pública tan rápido como se encumbró, apenas concluyó la administración que lo puso en la cima.

Pero no es el único de esa administración. Mauricio Cobo Urquiza, quien dejó su firma tatuada en la capital con las ciclovías y Jorge Luis Alarcón Neve, son hoy parte de los huérfanos del poder. Del exsecretario de Movilidad y del diputado federal suplente sólo sus familiares se acuerdan.

Algo similar pasó con aquellos que en el otoño de 2009 fueron definidos como el futuro político de Querétaro y se autodenominaban ‘Pepeboys’, al amparo del triunfo del candidato priista a la gubernatura José Eduardo Calzada Rovirosa.

Mucha tinta se gastó en cantar sus aventuras, imperdibles contertulios en mesas de comederos y bebederos de moda, invitados obligados en todo evento o fiesta que se respetara, contactos imprescindibles en redes sociales… pero el destino los alcanzó y mostró que así como fue ayer, es hoy y será mañana.

Habib Wejebe Moctezuma y Julio César Pérez Rangel ocuparon dos despachos influyentes durante la segunda mitad de la administración estatal pasada. El primero fue Vocal Ejecutivo de la multimillonaria paraestatal Comisión Estatal de Aguas (CEA), y el segundo titular de la Oficialía Mayor. Ahí nacieron y ahí murieron.

Aunque apareció a principios de los años 90’s, en la administración del gobernador Enrique Burgos García, Jorge López Portillo Tostado alcanzó la cima de la élite del poder entre 2009-2015 cuando el gobernador José Calzada Rovirosa le dio el manejo de la tesorería estatal, posteriormente de la política interna y, al final, le dio la oportunidad de ser Gobernador Sustituto cuando dejó la oficina principal de la Casa de la Corregidora para asumir la titularidad de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), tras las elecciones de 2015 en que debieron entregar el gobierno al PAN. Después de colgar su foto en el Salón Gobernadores de Palacio de Gobierno el velo del anonimato cayó sobre él.

Así como la llegada de una nueva administración apagó el fuego de los ‘Pepeboys’, su arribo al poder derribó las figuras construidas en base a incesantes apariciones públicas de sus antecesores. Nadie se acuerda de José Luis Covarrubias, secretario de Obras Públicas de la administración estatal 2003-2009, ni de Luis Miguel Sánchez Canterbury, denostado Oficial Mayor en el mismo periodo.

Cuenta la leyenda que a principios del nuevo siglo, en el municipio de Corregidora hubo un presidente municipal que se hizo famoso por haber hecho turismo sexual en España durante un viaje de trabajo. Eso que hoy es una anécdota, provocó que al alcalde panista David López Corro se le conociera como ‘López Porno’ y sepultara su carrera política de tan sólo los 3 años en los que estuvo en el cargo.

Pero en el cementerio político de los Presidentes Municipales no es el único que deambula lamentando su suerte. Lo acompaña gente como los priistas Carmelo Mendieta, también exalcalde de Corregidora, y Rubén Galicia, de El Marqués; así como el panista marquesino José Gómez Gómez, a quien se le recuerda únicamente por el encontronazo político que tuvo con el hoy Presidente Municipal de esa demarcación, Enrique Vega Carriles, cuando este último encabezó una asonada en su contra desde la Secretaría de Desarrollo Social y Humano y provocó la destitución del segundo.

Las relaciones entre la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y el gobierno del estado se mantuvieron en paz desde que en febrero de 1959 el gobernador Juan C. Gorraez les firmó la autonomía. Pero en mayo de 2002, la rectora Dolores Cabrera Muñoz despertó al monstruo y encabezó una marcha contra la administración del panista Ignacio Loyola, en reclamo de la entrega de recursos federales.

En los seis años de su rectorado, de 2000 a 2006, Dolores Cabrera pasó de ser una integrante más de la comunidad universitaria a una figura popular en el estado, que la harían apostar lo ganado en una candidatura a la presidencia municipal capitalina, experiencia fallida que la hundió en la sombra.

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