Barba es cultura

En las civilizaciones antiguas, los hombres solían lucir grandes barbas que se consideraban un signo de estatus y respetabilidad, las cuidaban con esmero, adornándolas y rizándolas, incluso, los faraones solían emularla con una fina y larga barba postiza sobre sus barbillas, especialmente en las grandes ocasiones a la usanza del dios Osiris; en la antigua Roma, no había otra manera de expresar virilidad y a través del tiempo la barba fue también considerada símbolo de estatus por los reyes medievales hasta llegar incluso a ser satanizada por lo que representaba para el ego de los hombres.

Con el pasar de las épocas y tras ser un elemento distintivo de grandes personajes a través de la historia, la barba se ha convertido meramente en un elemento estético, los hombres se preocupan más y más por su aspecto y buscan tratamientos específicos para verse bien, esta necesidad genero por allá de los 1900`s lo que hoy en día conocemos como las barberías, el cilindro giratorio multicolor en la puerta, las navajas afiladas, las sillas reclinables y sin duda el exclusivo ambiente masculino que ronda en dichos establecimientos son los elementos que han conformado una tradición que es parte ya de la cultura del mundo y por supuesto, de nuestra ciudad.

Actualmente la proliferación de estos negocios ha crecido exponencialmente a la par de las modas emergentes y los llamados “hípsters”; sin embargo, hay en esta ciudad barberías tradicionales, que ya cuentan con muchos años en el mercado y se posicionan como expertos en el tema, una de estas es La Barbería Querétaro, un lugar digno de la época de oro de las grandes peluquerías exclusivas de los varones, en el que tan solo con entrar viajaras de inmediato en el tiempo.

Con al menos 15 años en el mercado conformados como barbería, este icónico lugar en el rubro acumula muchos más aún en experiencia si sumamos todo el caminar en este oficio por parte de sus integrantes y fundadores, como ejemplo tenemos a Nicolás Martínez que con más de 25 años en el oficio ha visto pasar por su silla a un sin número de queretanos y personalidades importantes.

“Esporádicamente hemos atendido a personajes de mucha importancia, uno de ellos, Carlos Villagrán o Kiko, como también es conocido, es un tipo alegre y llega echando bromas, y también hemos atendido a uno que otro político” recuerda con agrado el maestro barbero.

EL CLUB DE TOBY

“Realmente las barberías de antaño, las tradicionales se llamaban así, barbería peluquería, debido a que era realmente un servicio solo para caballeros, siempre había sido así, también existían las estéticas, pero se les hacía llamar salón de belleza y por pura denominación eran únicamente para damas, hoy las barberías volvemos a tomar fuerza tal como en la época de oro. El ambiente se los dice todo, es un lugar exclusivo para caballeros nosotros tenemos la fortuna de atender a gente que se conoce entre sí, Querétaro es un lugar pequeño, entonces siempre hay temas y chascarrillos que circulan, no falta el cliente que llega y echa broma, y otro le sigue, es un ambiente de puros caballeros, es bonito. Es un trabajo muy tranquilo y desestresante, cuando te apasionas por tu trabajo se te hace fácil”.

LA CLAVE ESTÁ EN EL SERVICIO

“El cliente va a apapacharse, va a desestresarse y a relajarse, nosotros nos tomamos el tiempo para hacer la diferencia, lavamos el cabello, usamos navajas para afeitar, etc., el proceso es ponerte una toalla caliente para suavizar la barba, y después una fría para que cierre el poro, se utiliza alcohol, cremas hidratantes para que suavicen la rasurada y al final es todo un rito que el cliente disfruta.

En la actualidad hay escuelas que quieren enseñarles el oficio a los muchachos, pero en realidad uno aprende con la experiencia y la tradición, venimos de familia de barberos de muchos años, es toda una tradición y hay gente que nace con habilidad, pero en realidad hacerte un buen barbero profesional es un proceso, yo tengo 26 años desempeñando esta función.

Hoy en día vivimos una nueva época dorada de los barbudos, con los hípsters como principales paladines de este look, 2,5 millones de años después de que alguien, en una cueva, decidiera por primera vez lucir un rostro sin pelo, por lo que, lugares como este, toman fuerza, enriqueciendo las tradiciones y cultura de nuestra ciudad.

 

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