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Contaminación del aire habría contribuido a cientos de muertes prematuras al año en Querétaro

La contaminación del aire por partículas suspendidas y ozono habría contribuido a cientos de muertes prematuras cada año en Querétaro, de acuerdo con el Programa Estatal de Gestión Integral de Calidad del Aire “ProAire” 2026-2035, elaborado por la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU) y publicado en el periódico oficial La Sombra de Arteaga.

Para calcular el impacto, el documento utilizó el software AirQ+ de la Organización Mundial de la Salud, que relaciona las concentraciones de contaminantes con datos locales de mortalidad entre personas mayores de 30 años. Las cifras representan muertes prematuras estadísticamente atribuibles a la exposición y que podrían haberse evitado si se hubieran cumplido los valores de referencia de la OMS. 

El caso de mayor impacto se encontró en el municipio de Querétaro, donde el modelo estimó 1,831 defunciones atribuibles a PM10 entre 2021 y 2025, equivalentes al 7.8 por ciento de las muertes por enfermedad registradas durante el periodo; tan solo en 2024 fueron 469.

Para PM2.5 se calcularon 931 muertes en esos cinco años y otras 174 relacionadas estadísticamente con exposición a ozono. Estas cifras corresponden a evaluaciones independientes por contaminante y no deben sumarse como si se tratara de personas distintas, debido a que una misma defunción puede estar asociada a la exposición a varios contaminantes.  

Las PM10 son partículas suspendidas con un diámetro de hasta 10 micrómetros, capaces de ingresar y acumularse en el aparato respiratorio, mientras que las PM2.5 son todavía más pequeñas, de hasta 2.5 micrómetros, por lo que pueden alcanzar las vías respiratorias inferiores y están relacionadas con daños en los sistemas respiratorio y circulatorio.

Las concentraciones se expresan en µg/m³, es decir, microgramos de contaminante presentes en cada metro cúbico de aire; un microgramo equivale a una millonésima parte de un gramo. Aunque parecen cantidades diminutas, la exposición continua es la que incrementa los riesgos para la salud.

El problema mostró una tendencia al alza hasta 2024. En la capital, el promedio anual de PM2.5 pasó de 13.84 µg/m³ en 2021 a 16.05 en 2024, mientras que en Corregidora aumentó de 10.94 a 16.99; el valor utilizado por la OMS como referencia en la evaluación fue de 10 µg/m³.

En Querétaro, las muertes atribuibles a PM2.5 aumentaron de 140 a 219 en ese periodo, mientras que en Corregidora pasaron de siete a 53 y la tasa de mortalidad calculada se multiplicó por más de siete. Para 2025 las concentraciones disminuyeron, comportamiento que el documento relaciona con condiciones meteorológicas favorables para la dispersión de contaminantes. 

“En conjunto, los resultados del período 2021-2024 muestran que […] el ozono (O3) y las partículas PM2.5 y PM10 se consolidan como los contaminantes críticos para la entidad”, concluye el ProAire.

El diagnóstico señala que estos contaminantes rebasaron de manera sostenida los límites establecidos en la Zona Metropolitana de Querétaro y, en el caso de las PM2.5, también en San Juan del Río, por lo que plantea reforzar el monitoreo y reducir las fuentes que generan partículas y precursores del ozono.

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