Mirador

La seguridad pública también es desarrollo económico

Por Miguel A. Contreras

La seguridad no sólo protege a las personas y su patrimonio; también genera condiciones para invertir, producir, trabajar y construir prosperidad.

Cuando hablamos de desarrollo económico de Querétaro solemos pensar en infraestructura, inversión, empleo, educación, conectividad o incentivos para las empresas. Con menor frecuencia incluimos en esa conversación a la seguridad pública.

Sin embargo, ambas están profundamente relacionadas.

Una empresa que decide dónde instalar una planta, ampliar operaciones o construir un nuevo centro logístico analiza costos, disponibilidad de talento, comunicaciones, energía y ubicación. Pero también necesita responder preguntas mucho más elementales: ¿pueden trasladarse sus trabajadores con seguridad?, ¿pueden circular sus mercancías?, ¿existen condiciones para operar durante distintos horarios?, ¿hay instituciones capaces de responder cuando ocurre una emergencia?

Por eso, la seguridad pública también debe entenderse como infraestructura para el desarrollo.

Cuando la inseguridad se convierte en un costo

La relación entre seguridad y economía no es solamente conceptual. Tiene efectos medibles.

La Encuesta Nacional de Victimización de Empresas del INEGI estimó que, durante 2023, la inseguridad y el delito generaron costos por 124 mil 300 millones de pesos para las unidades económicas del país. De ese entorno derivaron además alrededor de 67 mil 200 millones de pesos en medidas preventivas adoptadas por las propias empresas. El mismo estudio encontró que 59.1% de las unidades económicas consideraba a la inseguridad y la delincuencia entre los problemas que más las afectaban. INEGI

Cada peso destinado a reparar daños, instalar protecciones adicionales, modificar rutas, contratar vigilancia o compensar pérdidas es un recurso que deja de utilizarse potencialmente para producir, innovar, contratar personal o expandirse.

La inseguridad funciona así como una especie de costo adicional de operación.

Y ocurre algo más difícil de medir: existen inversiones que simplemente no llegan, negocios que reducen horarios, trabajadores que rechazan determinadas rutas y actividades económicas que modifican sus decisiones por percepción de riesgo.

De ahí que una política de seguridad eficaz tenga también efectos económicos.

Querétaro: seguridad y competitividad deben caminar juntas

Querétaro ofrece un contexto particularmente interesante para observar esta relación.

El Índice de Competitividad Estatal 2026 del IMCO reconoce a la entidad por el dinamismo de sus industrias automotriz, aeroespacial y de centros de datos, así como por su alto nivel de complejidad económica durante los últimos años. El mismo organismo coloca a la zona metropolitana de Querétaro entre las ciudades de más de un millón de habitantes con mejor desempeño competitivo. IMCO

Estos resultados no dependen de una sola variable. Son producto de talento, infraestructura, actividad empresarial, instituciones y muchos años de construcción de capacidades.

Pero la seguridad forma parte de ese ecosistema.

El propio IMCO incorpora dentro de sus mediciones de competitividad la existencia de un entorno de seguridad favorable y señala que las condiciones de seguridad pública y jurídica son necesarias tanto para la calidad de vida como para generar ambientes confiables para la inversión. IMCO

Por ello, mantener las condiciones de seguridad de Querétaro no debe observarse únicamente como una política social o policial. También significa proteger una ventaja económica que ha tomado años construir.

Seguridad para una economía que está cambiando

Pero el crecimiento trae consigo nuevos retos.

La llegada de empresas, parques industriales, desarrollos habitacionales, centros logísticos y nuevas tecnologías modifica la movilidad, aumenta la circulación de bienes y personas y genera actividades que antes no existían.

La seguridad debe acompañar esa transformación.

No necesariamente mediante más patrullas en todos los casos, sino mediante mejor información, inteligencia, análisis de riesgos, coordinación entre instituciones y planeación preventiva.

Un nuevo corredor industrial, por ejemplo, no debería analizarse únicamente desde la movilidad y los servicios públicos. También puede estudiarse desde sus rutas de acceso, horarios laborales, concentración de trabajadores, transporte de mercancías, capacidades de respuesta a emergencias y riesgos particulares.

Lo mismo puede hacerse con zonas comerciales, desarrollos habitacionales o áreas de crecimiento urbano.

Esto permite algo especialmente valioso: incorporar la seguridad desde el diseño y no solamente después de que aparecen los problemas.

En este terreno, la coordinación que Querétaro ha desarrollado entre instituciones estatales y municipales constituye una base importante sobre la cual seguir construyendo. La experiencia queretana demuestra que la seguridad funciona mejor cuando deja de concebirse como responsabilidad aislada de una corporación y se administra como un sistema.

Empresas y ciudadanos también participan

Reconocer la responsabilidad fundamental del Estado en materia de seguridad no significa excluir a los demás actores.

Las empresas también pueden contribuir mediante análisis de riesgos, protocolos de emergencia, capacitación del personal, mecanismos de denuncia y comunicación con las autoridades. Los parques industriales, comercios y organizaciones empresariales generan además información sobre su entorno que puede resultar útil para identificar riesgos tempranamente.

Lo mismo ocurre con la ciudadanía.

Una persona que denuncia, reporta una situación de riesgo, participa en su comunidad y utiliza responsablemente los mecanismos institucionales contribuye a ampliar la capacidad preventiva de las autoridades.

No se trata de sustituir al Estado ni de privatizar la seguridad. Se trata de generar corresponsabilidad y comunicación.

Porque una ciudad con instituciones fuertes pero ciudadanos desconectados pierde información; y una empresa que invierte en seguridad exclusivamente dentro de sus instalaciones, ignorando lo que ocurre en su entorno, solamente protege una parte del problema.

Proteger la seguridad también es proteger la inversión

Querétaro ha construido durante décadas una identidad asociada a industria, innovación, empleo, educación y calidad de vida. Preservarla exige entender que seguridad y desarrollo económico no son políticas independientes.

Una buena estrategia de seguridad protege a las personas, pero al mismo tiempo protege inversiones, cadenas de suministro, comercios, empleos y patrimonio.

Por eso, cuando una administración invierte en profesionalización policial, inteligencia, tecnología, prevención, coordinación institucional o capacidad de respuesta, el beneficio trasciende al sector seguridad.

También está fortaleciendo las condiciones para el desarrollo.

Querétaro tiene una oportunidad importante: continuar demostrando que un estado competitivo no solamente necesita atraer inversión; necesita crear las condiciones para que quienes llegan quieran permanecer, crecer y seguir invirtiendo.

Y entre esas condiciones, la seguridad ocupa un lugar fundamental.

Porque proteger a una comunidad también significa proteger su capacidad de trabajar, emprender y prosperar.

*Miguel A. Contreras es consultor en Seguridad Ciudadana y Sistema Penitenciario

Redacción El Queretano

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