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Ser mexicana en Barcelona y las “Uropas”

Con motivo del pasado “día de todos los santos”, que en España es feriado y se celebra el primero de noviembre, nos invitaron a una fiesta de disfraces en la casa de las vecinas del ático. Una pareja “gringa-catalana” que celebra una mezcla de Halloween y Castanyada. Una fiesta tradicional de Catalunya en la que se comen castañas, moniatos y panellets, acompañados de moscatell. Se cree que esta tradición corresponde a la vigilia entre el día de todos los santos y el día de los fieles difuntos. Al parecer se tocaba a muerto toda la madrugada, y los familiares y amigos ayudaban a los campaneros y compartían estos energéticos alimentos, para poder soportar la dura jornada. A esta fiesta también se le conoce como Magosto en el norte de España y es tradición en Galicia, Cantabria y Asturias. 

Las fiestas del ático tienen la característica de ser muy cosmopolitas, como lo es en si la propia Barcelona. En ella coincidimos personas de diferentes nacionalidades e ideologías, lo que hace que el intercambio cultural sea muy rico y divertido. Por eso, para tal ocasión, quería encontrar un disfraz que me representara como lo que soy, una diseñadora y creativa mexicana, radicada en Barcelona. Así que decidí disfrazarme de Calavera Catrina. Desempolvé la falda de China Poblana que mi abuela le bordara a mi madre hace ya más de un siglo y me preparé para ir a la Hallow-Castañada, representando como Dios manda a mi país y mi cultura. 

Hacia poco que me habían invitado a colaborar con esta columna en “el Queretano” y me pareció una excelente oportunidad para sensibilizar (conscientemente), como se percibe a los mexicanos en diferentes culturas. Al margen de mis ya catorce años de vida en Europa y de mil experiencias vividas, que iremos compartiendo mes con mes en estas líneas.

¡Que pedo güey! Es lo primero que te dice la gente cuando descubre que eres mexicano. Y lo dicen con gran alegría y con un acento medio ranchero (sumado al acento de su lugar de origen), que usan como cuando nosotros imitamos a los españoles en los chistes de gallegos y que según ellos es hablar en mexicano. He tenido que explicarles que el uso de güey es una moda que se popularizó a finales de los 90s por su uso en la televisión, ya que en origen es más bien un insulto. Pero a ellos, sin importar su nacionalidad les fascina y uno se muere de la risa escuchando a franceses, ingleses, ucranianos, etc., tratando de imitarnos. Lo siguiente que te dicen es que les encanta México y que su gente es muy cálida y siempre está alegre. Los iconos con los que nos identifican son, las pirámides, aztecas y mayas, la Ciudad de México, Frida Kahlo, la muerte, Cancún, el tequila y el mariachi (para bien) y con el narco, la corrupción política y la violencia (para mal). Ah, nota curiosa, ahora también nos identifican por “La Casa de las Flores”, aunque todo mundo se pregunta por que Cecilia Suárez tiene ese sonsonete tan raro (hasta en los periódicos españoles se habla del tema). 

No tengas prisa Catrina tu te puedes esperar,
antes de volver al cielo a Barcelona he de pasar.
Ahí vive mi hija Lety y la quiero saludar.

Es muy curioso ver como la identidad del mexicano se ve diluida por el cine y los medios, creando variedad de interpretaciones de nuestra cultura. Por ejemplo, el tema de la muerte. Como era primero de noviembre, salió en la conversación nuestra particular manera de celebrar el “Día de muertos”. Las personas que habían viajado a nuestro país en esas fechas se expresaban con gran admiración de nuestros altares y de todas nuestras tradiciones. Por el otro lado, estaban los que creen que es como en las películas de “Spectre” 007 y “Coco”, por lo que se tiene que ir haciendo un poco de didáctica de la cultura mexicana, para que la gente no se deje influenciar por lo que Hollywood les vende. Lamentablemente después viene algún iluminado del gobierno de CDMEX y decide sumarse a la moda 007 e inventar un desfile que nada tiene que ver con nuestra tradición y que distorsiona la realidad. Aunque por otro lado me pongo a pensar, que la idiosincrasia del mexicano es un caleidoscopio de sincretismos e influencias de diferentes culturas, que nosotros sintetizamos siempre con nuestro particular hacer y sentir, como cuando pedimos “Calaverita” en ves del “Trick or treat” de los “gringos”.

España es y no es, muy parecida a México. Vivir en Europa me ha enseñado que “en todos lados se cuecen habas” y que cada lugar tiene sus más y sus menos (algún día nos extenderemos en este tema). Compartimos con los españoles entre otras cosas, el lenguaje. La gran mayoría de los mexicanos somos fruto del mestizaje. Nuestro país ha recibido con los brazos abiertos a miles de refugiados, exiliados durante la dictadura. Dos de las canciones más representativas de España, “Granada” y “Madrid, Madrid, Madrid” (chotis), fueron escritas por Agustín Lara, nuestro flaco de oro. Por todo esto, supongo que los mexicanos somos bien valorados en España y pienso que en el resto de Europa. Somos una de las comunidades menos numerosas y con menos residentes en la Unión Europea. En España ocupamos el trigésimo quinto lugar de la lista de residentes extranjeros (27,098) muchos de ellos queretanos, por cierto. Estamos muy por debajo de Colombia (199,500), Ecuador (135,268) o Venezuela (133,934).  Así que no nos ven como una “especie invasora”. En cierta forma, nos diferencian del resto de latinoamericanos, pero al mismo tiempo les cuesta ubicarnos como norteamericanos. Para los europeos los mexicanos son simplemente mexicanos y los únicos americanos y norteamericanos son los estadounidenses, por lo que yo me he abocado a la tarea de hacerles ver que todos los que nacimos en América, somos americanos, pero es algo que tienen muy arraigado. Explicar el tema de la inmigración y la discriminación es complicado, ya que entran muchos factores en juego, como el fascismo latente que crece día con día en Europa y los nacionalismos radicales. Por eso lo dejamos para otro texto y momento.

Yo, como mexicana en Barcelona, habiendo vivido por temporadas en Inglaterra y recorrido gran parte de Europa, puedo decir que he sufrido más discriminación por ser mujer, que por ser extranjera. En realidad, me he sentido bien acogida y estoy muy integrada en Barcelona y en Europa. La verdad es que siempre me siento en casa y actuó en consecuencia, tratando de dar lo mejor de mi e integrarme sin complejos, ni prejuicios, como orgullosa “embajadora” que soy de mi país. Añoro cada día de mi vida mi México lindo y querido. Pero lo bueno, es que siempre hay alguien con quien celebrar por ser quien soy y por venir de donde vengo. Comparto con gusto nuestras costumbres, nuestra comida, nuestras leyendas, nuestra historia y veo el interés de personas de todo el mundo por nuestra cultura. Así que pienso que finalmente mi tierra no esta tan lejos, porque como dice la canción – ¡Ay, mi Querétaro lindo, te llevo en el corazón! Le voy cantando a tu cielo, tu cielo querido llenito de sol…

Redacción El Queretano

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