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Más de 10 millones de personas han visto el cortometraje “Marías”, elaborado por Yosoyoho

“Un día jueves todo se salió de control: uno de los chavos del salón me cubrió la cabeza, mientras dos compañeras me daban de ‘zapes’. Al notar que me defendí, uno de ellos se ensañó conmigo; sentí sus puñetazos y cómo arañaba mi cara. Me inmovilizó con el pie en el estómago”; esta es la historia de acoso escolar que narra Valentina, la protagonista del cortometraje “Marías”, producido por Yosoyoho empresa social constituida por egresados de la Universidad Autónoma de Querétaro.

El documental está basado en hechos reales y narra la perspectiva de Delfina López Luna, joven otomí que personifica a Valentina y quien a lo largo de su vida escolar fue víctima de diferentes ataques por parte de sus compañeros por el simple hecho de ser mujer e indígena. “Mi historia puede ser la de cualquier mujer maya, otomí, mixteca, tzotzil o zapoteca que haya asistido a la escuela. Al final todas las mujeres compartimos rasgos que ofenden a niños y adultos”, lamenta Valentina.

Al respecto, el Mtro. Román Sauza López, director general de Yosoyoho, explicó en entrevista, que dicho proyecto audiovisual impulsado por este colectivo, requirió de una exhaustiva investigación en periódicos locales y nacionales para transmitir de forma genuina la historia de vida de hombres y mujeres indígenas víctimas de bullying en algún momento de su educación básica, media o superior.

“Somos antropólogos y reconocemos muchos de los problemas que aquejan a los pueblos y comunidades indígenas de Querétaro. Creo que ha sido más exponencial, pero a partir de allí, hemos hecho murales que tienen que ver contra la discriminación, resaltando la equidad de género, hemos hecho juguetes y ahora el documental”.

Dicho filme ha sido presentado en diversos institutos y festivales como el Centro Educativo y Cultural “Manuel Gómez Morín”, en el Festival Latinoamericano de Cortometrajes “Cortópolis” y próximamente se presentará en el 2° Congreso Internacional “Mujeres y niñas desde una doble perspectiva: Género y Derechos Humanos en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. 

Participaron en él las artistas visuales: Yolanda Alonso Velázquez, Margarita Rangel y Melissa Granados, egresadas de la Licenciatura en Artes Visuales, de la Facultad de Bellas Artes; se contó el apoyo de hombres y mujeres otomíes del municipio de Amealco; además actuaron las hermanas Elena y Martha Francisco Valencia, como Valentina niña.

Hasta el momento, el cortometraje ha sido visto por más de 10 millones de personas en diferentes países del orbe, a través de la cuenta de Facebook YOSOYOHO y en el link https://www.youtube.com/watch?v=saHqpv3KCUM; particularmente en Estados Unidos, donde tuvo una gran acogida por parte del público.

“El éxito que tiene está relacionado con que la gente se identifica con la problemática. En Amealco nos pasaba que, a la hora de estarles relatando la historia, la gente lloraba o decía ‘eso a mí me pasó’. Hay un sentido de pertenencia hacia el cortometraje muy fuerte”, describió el Mtro. Sauza López.

Aunado a lo anterior, el proyecto audiovisual participó en el impulso de la iniciativa en la que se propone la adición de un capítulo especial a la Ley de Educación del Estado, en materia de educación indígena, para que se permita el acceso a las instituciones educativas a alumnos que porten la vestimenta distintiva de su comunidad indígena.

“El cortometraje se produjo con 25 mil pesos, pero se logró gracias al apoyo de organizaciones de la sociedad civil, y de empresas privadas que nos ayudaron con los recursos financieros; el universitario debe mantener una visión flexible para poder crear proyectos que impacten a la comunidad”, puntualizó el líder de Yosoyoho.

El proyecto espera continuar con “Marías II”, una secuela que recopilará el testimonio de los migrantes que han decidido buscar una oportunidad de vida en el vecino país del Norte.

“Ahora más que nunca estoy convencida de que quiero estudiar Medicina; creo que este es un cuento de nunca acabar. Hasta que la dignidad se haga costumbre”, finaliza  el documental con la voz de Valentina.

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