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Un proyecto al que se lo llevó el tren

Fue anunciado el 1 de diciembre de 2012 por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, junto con otros proyectos de infraestructura ferroviaria, era uno de sus grandes proyectos para arrancar su mandato.

Hubo polémica, todos los actores políticos de relevancia se pronunciaron, muchos a favor, muchos en contra, pero finalmente, el 2 de febrero de 2015,  se anunció que el proyecto del Tren de Alta Velocidad (TAV) México Querétaro había sido suspendido indefinidamente.

El argumento oficial para la cancelación fue que la crisis mundial y los  recortes presupuestarios derivados de ella, obligaban a que el proyecto en el que se invertirían 40 mil 767.54 millones de pesos quedaba en un sueño guajiro.

El TAV es quizás la obra de mayor envergadura anunciada por autoridades federales para el Estado que quedó en un sueño, provocó una crisis política y terminó por afectar a cientos de ejidatarios y pequeños propietarios que se vieron obligados a vender parte de sus tierras para la realización del proyecto.

“La obra consistía en la construcción de una línea de tren de alta velocidad de doble vía con una longitud aproximada de 210 kilómetros, dos terminales (Querétaro y Buenavista) y tres talleres de mantenimiento”, informó el Gobierno de Enrique Peña Nieto en su Plan Nacional de Desarrollo.

El proyecto de principio consideraba compartir el derecho de vía con el tren suburbano del Valle de México entre las estaciones Buenavista y Cuautitlán; y con el derecho de vía de las vías Juárez y Morelos que están concesionadas a Kansas City Southern de México.

Y según las proyecciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) su operación retiraría de circulación 18 mil vehículos al día de la autopista México Querétaro.

La polémica estación

El proyecto del TAV incluía la construcción de una estación en la zona centro de la ciudad de Querétaro, a un costado de la colonia Calesa lo que provocó la oposición de sectores especializados y políticos locales, quienes indicaban que una terminal del Tren Rápido complicaría aún más el tráfico que se vive en la zona.

La estación que sería construida por la SCT sería subterránea y su ubicación estaba contemplada cerca del Boulevard Bernardo Quintana y para ello se realizarían obras que mejorarán la movilidad de peatones, ciclistas y automóviles en la zona aledaña a la estación.

Asimismo se precisó, en su momento, que las obras de la estación contemplaban un estacionamiento para mil 500 vehículos.

«Se dará acceso a las colonias cercanas a las vías del tren, se mejorará la iluminación de sus callejones, andadores, drenajes, habrá accesos peatonales y se mejorarán los accesos vehiculares (en la zona Hércules)», mencionó la SCT en su momento.

Los afectados

En enero de 2015, con la finalidad de alcanzar el menor precio posible en la adquisición de las tierras que afectarían para el trazo del (TAV) México-Querétaro, el despacho Tovilla y Elías Abogados contratado por la SCT para la compra de los terrenos inició las negociaciones, de manera individual, con los 15 pequeños propietarios que en este municipio se verán afectados. Querían disminuir costos y sólo afectaron a los ejidatarios y pequeños propietarios de la zona de San Juan del Río donde pasaría el tren.

«A mí sí me dijeron que no querían negociar en grupo, que de uno por uno, por qué, porque nadie tenemos una cifra ni una idea de nada», relató en ese entonces Arturo Morales Olvera, comisariado ejidal de pequeños propietarios de San Javier.

15 días más tarde, el 30 de enero de 2015, ante el recorte anunciado al gasto público por el Gobierno federal, se suspendió de manera indefinida el proyecto del Tren de Alta Velocidad México-Querétaro, programado para 2018.

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