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Vendetta

Decía Séneca que es, a menudo, más conveniente disimular que vengarse. Para la Maestra Elba Esther Gordillo, se acabó la simulación y está en espera de cenarse ese platillo que, dicen, se come mejor frío.

Llegó la hora de ocuparse de aquellos a los que una vez soportó y que no solo le dieron la espalda, sino que la acuchillaron, con el error de dejarla aún con vida.

Con ese aliento, la Maestra Elba Esther Gordillo tejió sus alianzas y le apostó al ganador, lo demás era cuestión de tiempo y ese tiempo ha llegado.

Con aliados poderosos, como le gusta tener a la maestra, la revancha está lista para aquellos que la daban por acabada.

El principal objetivo, por jerarquía, es el actual presidente Enrique Peña Nieto, con quién su desencuentro fue tal que, el actual presidente la puso tras las rejas por cargos de delincuencia organizada y lavado de dinero. Esa factura, se la va a cobrar.

Lo que poco se comenta es que ese encarcelamiento, le impidió estar cerca de su hija Mónica, que era todo para ella, durante los últimos meses de vida. Esta revancha, sin duda, tendrá un sabor más personal. El haberse visto impedida de acompañar a su hija por un encarcelamiento decretado en Los Pinos, ha de calar muy hondo.

En estas elecciones, a 13 años de haber conseguido su registro, el Partido Nueva Alianza (Panal) va a desaparecer, al grado que dicen por ahí que Luis Castro Obregón, actual presidente nacional del partido y ex secretario particular de la maestra, ya habla de reconciliación con el presidente electo. Vienen con la cola entre las patas.

Como el propio Juan Díaz, el entenado del Peñismo para controlar el magisterio, se alinea desde ya con el Presidente Electo, viene una última época de oro de la maestra Elba Esther, no solo en el magisterio nacional, sino en esta cuarta transformación que ya comenzó.

Gordillo tendrá el placer que han tenido pocos, ver caer a quienes la traicionaron en vida, hermano, en vida.

El PRI está mordiendo el polvo, el PANAL se derrite y las abejas parecen regresar con la abeja reina, mirar desde el poder, donde siempre ha estado cómoda, el final del que muchos ya consideran el peor presidente de la historia, a quien ella verá un poco desde arriba cuando le haga pagar su traición. Juan Díaz, bueno, se va con el sexenio, es cuestión de tiempo.

Elba Esther siempre estuvo ahí, siempre fue el elefante en la sala que “nadie vio”.

La maestra está en la casa.

Tiempo al tiempo.

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