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Salvando a los «3 amigos»

Desde el inicio del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC) entre Mexico, Canadá y los Estados Unidos, se dio por llamar a los líderes de esas naciones como “los 3 amigos”. Algunas décadas después, ahora son 2 amigos y una amiga, quienes además de la obligada revisión del acuerdo en julio, comparten la primera celebración de la Copa Mundial de Futbol con sedes en los tres países.

Si bien el impacto más serio es en el territorio económico, las repercusiones del fútbol también reflejan las condiciones actuales de cada miembro del acuerdo y la relación entre los 3 amigos. A raíz de los disturbios ocasionados por la persecución de capos en México y el trágico ataque a una turista canadiense en Teotihuacán, se llegó a sugerir que el país no tenia las condiciones de seguridad para el evento.

Luego viene el tema de ICE, que ha demandado su presencia en todas las sedes de partidos en toda la región, desde la Ciudad de Mexico hasta Vancouver. Y luego vino la guerra de Estados Unidos contra Irán, despertando el temor de ataques terroristas en algunas de las sedes de Norteamérica, e irónicamente se acaba de aprobar la participación del equipo de futbol iraní. Metiendo dudas sobre la seguridad del evento en Gringolandia.

Y, sin embargo, todo sigue firme a celebrarse en las tres naciones anfitrionas.

Antes de la guerra de Estados Unidos/Israel contra Irán, el presidente Trump había amenazado con el desmantelamiento del TLC, pero la crisis energética mundial que ha causado el conflicto parece estar favoreciendo a los tres amigos. Así como el balón rodará por todo el territorio norteamericano, así circulan mercancías y energéticos. 

Esto pone en evidencia que el TLC, a diferencia del caso de la integración de la Union Europea, en Norteamérica el acuerdo es meramente económico, más allá de ideologías o posturas políticas. Y esto parece conllevar algunas paradojas…

México que se ha alineado a los caprichos de la Casa Blanca, poco a poco está abriendo su economía a otras fronteras y acaba de prometer vender a Japón 1 millón de barriles de crudo. Hasta ahora sin enojar a Trump. 

Por su parte, Canadá -a quien Trump ha acusado de trato económico injusto- acaba de aprobar la construcción de un oleoducto desde la provincia de Alberta, calificado como Keystone 2.0, que moverá hasta un millón de barriles de petróleo diarios hacia refinerías gringas; se estima que empiece a funcionar a más tardar en el 2030.

Debido a la crisis mundial de disponibilidad de gas, petróleo y sus derivados, con impacto directo en todas las economías, la geopolítica ha sido alterada una vez más por las decisiones viscerales de la Casa Blanca, que parece dispararse a los pies, pues ahora toca asegurar el abasto en este continente y abrir canales para apoyar Europa y Asia, que se abastecen de los energéticos del Golfo Pérsico.

El tema energético dentro del TLC ha ido evolucionando desde su puesta en marcha en 1994. A veces siendo un capitulo específico, para convertirse en una mercancía más que -al parecer- se rige como cualquier otro bien y servicio por reglas de origen y protección de la soberanía de los países miembros.

Con el tiempo se han ido abriendo algunos candados proteccionistas en las tres naciones, como pasa con los lácteos, la madera y el acero de Canadá, hasta los aguacates y otros productos alimenticios mexicanos, obstruidos a veces por barreras sanitarias. Siempre influenciado por el cabildeo de diversas industrias y poderosas compañías cuyos intereses se pueden ver afectadas.

El reto de ahora, además de tener una fiesta futbolera pacífica, es mantener vivo el T-MEC (nuevo nombre del TLC), buscando asegurar el abasto energético en la región, pero dando libertad a los tres países miembros para diversificar sus mercados

Viendo así las cosas, Norteamérica no funciona como bloque político, pero sí funciona como bloque energético, aunque nadie lo admita abiertamente. Se critican en público, negocian en privado y dependen estructuralmente unos de otros.

Pero con el inquilino de la Casa Blanca, el autollamado gran negociador, nadie sabe lo que pueda pasar.

Es por eso que Canadá sigue estableciendo alianzas estratégicas en lo comercial y atracción de inversiones, pero también en materia de seguridad. Es la primera vez que un primer ministro acude a una cumbre de la comunidad política europea, a celebrarse del 2 al 4 de mayo en Armenia.

No es coincidencia que Canadá haya sido elegido como sede de una nueva institución financiera internacional para financiar proyectos militares: el Banco de Defesa, Seguridad y Resiliencia (DSRB por sus siglas en inglés). Es quizá una forma de ir cubriendo los huecos dejados de los organismos internacionales que en teoría deberían vigilar por el respeto al derecho internacional y una forma de reducir la dependencia de la OTAN, cuyo mayor soporte económico viene de los Estados Unidos.

Esperemos que la fiesta futbolera realmente lime fricciones y abra el camino para una sana revisión del T-Mec. ¡Y que gane el mejor!

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