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Reforma Electoral

Juan José Jiménez

Nuestro país ha tenido múltiples reformas estructurales en materia político-electoral desde la etapa posrevolucionaria, estas mejoras fueron las herramientas para la transición hacia la democracia, la gobernabilidad y el federalismo que dieron lugar a la administración pública mexicana; y en su momento, tuvieron aciertos que permitieron el pleno ejercicio de los derechos político-electorales de todas y todos los mexicanos.

Actualmente, más allá del discurso público coincidimos que la organización del INE no cubre nuestras necesidades como Estado democrático, por lo que requiere reestructurarse. Hay que dejar en claro que las instituciones no pertenecen a los partidos políticos ni a grupos de interés, son para y por las ciudadanas y ciudadanos, por lo tanto es de suma importancia dar solución a diversos temas que se han puesto sobre la mesa y que esta reforma plantea abordar.

Como primer punto a analizar, la reforma electoral propone reorganizar al Instituto Nacional Electoral (INE) transformándolo en un nuevo órgano denominado Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), el cual tendrá carácter público y autónomo, pero además, su principio rector será la austeridad, con esto se asegurará la participación democrática de las y los mexicanos, ya que se verá frenada la corrupción al interior del instituto.

Al mismo tiempo, se espera que dicha reforma aumente la participación de las y los mexicanos que viven en el extranjero a través del voto electrónico, un acto que es justo para todas y todos ellos, debido a que las remesas son parte fundamental de la economía del país, por este motivo, garantizar su participación en la elección de un representante político que dignifique su posición como migrante es indispensable. Además, se busca la disminución del número de consejeros electorales, senadores y diputados federales para redireccionar el presupuesto a donde realmente se necesita, evitando gastos que no benefician al pueblo de México.

Sumado a esto, la reforma hace referencia al principio de paridad de género asegurando que en cada elección de diputadas y diputados el número de candidatos tanto hombres como mujeres sea igualitario, lo que significaría un logro más para nuestro Estado democrático. Esto sólo por mencionar algunos puntos de interés para todas y todos los mexicanos. 

Es claro que nuestro sistema electoral requiere mejorar la calidad de los derechos políticos y el ejercicio de los mismos para preservar la democracia y ser más incluyentes. El proyecto de nación lo conforman todas y todos los mexicanos que quieren ejercer sus derechos de manera libre y respetuosa, la reforma electoral también lo quiere; por lo que los invito a analizar de fondo esta propuesta y estar informados.

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