y76 La Copa Mundial de Futbol llegó a su final el domingo 19 de julio en Nueva Jersey. La tele mostraba caras sonrientes de Donald Trump, Claudia Sheinbaum y Mark Carney. Los tres amigos celebrando. Pero al día siguiente, la Casa Blanca anunció que en agosto impondría nuevos aranceles a varios productos canadienses. México casi se libró, pero al parecer caerá en la lista de naciones afectadas por la renovación de aranceles de 10% a productos importados a los Estados Unidos.
Así de la noche a la mañana, la ilusión de una relación armónica entre las tres naciones del bloque de Norte America se disipó. Habrá que decir que México salió bien librado, pero a Canadá le tocó bailar con la más fea… y encima volvió la amenaza de anexarnos.
Aunque no está escritó en papel, Trump había estado acusando al vecino del norte de no hacer nada para contener sus más de 800 incendios activos en todo su territorio, que han arrojado humo que ha traspasado fronteras y contaminado no solo ciudades canadienses, sino también a varias americanas. Lejos de ofrecer ayuda para combatirlos o aceptar responsabilidad en el problema del cambio climático, el mandatario gringo expresó que debería cobrar de algún modo a Canadá por medio de aranceles por “daños y perjuicios”.
En tono similar, la Casa Blanca está analizando cómo monetizar la reciente crisis sanitaria en Estados Unidos, debido a una bacteria encontrada en lechugas, presuntamente provenientes de México.
Con una política exterior gringa tan veleidosa, es difícil hacer afirmaciones tajantes, pero por el momento, México tiene mejor trato comercial que Canadá, al menos en materia económica. No olvidemos la constante persecución de latinos, sobre todo mexicanos, por ICE en los Estados Unidos. Esta incertidumbre afecta los planes de negocios a largo plazo, y algunas empresas asentadas en Canadá están buscando mover sus plantas al territorio estadounidense.
Trump decidió no renovar el Tratado de Libre Comercio, que no significa su cancelación automática, sino que queda sujeto a revisiones anuales. Pero en la práctica, con la constante aplicación de nuevos aranceles, todo indica a que eventualmente habrá un trato diferencial, quizá aun bilateral: EUA-México y EUA-Canadá, donde habría que plantear un acuerdo bilateral entre México y Canadá.
Los nuevos aranceles del 50% a productos canadienses, que se suman al acero, aluminio y madera, incluyen productos químicos, plásticos, bienes de consumo y materiales industriales por un valor total de $28 mil millones de dólares. Claro, que a su conveniencia la Casa Blanca ha dejado fuera las importaciones canadienses de petróleo y gas: Ontario provee de electricidad a casi todo el estado de Nueva York y otros estados de la frontera norte; Alberta envía más de 4 millones de barriles diarios de petróleo por oleoductos a la Unión Americana. Igualmente, no ha gravado fertilizantes, minerales críticos ni productos pesqueros.
De hecho, los nuevos aranceles que aún están por implementarse violarían intrínsecamente el T-Mec; mientras que los intercambios con el vecino del sur siguen dejando libre de aranceles el 85% del total de exportaciones mexicanas.
Algunos critican al primer ministro por no responder “dólar por dólar” imponiendo otros aranceles a las importaciones gringas, pero como economista él sabe que hacerlo el costo lo pagarían los consumidores canadienses. Ha dicho esto: “vamos a actuar sobre lo que podemos controlar, no aquello que no podemos”; refiriéndose a las decisiones de la Casa Blanca.
Esto se ha traducido en una incesante y acelerada búsqueda de nuevos acuerdos comerciales y nuevos mercados para los productos canadienses, así como abriendo el comercio entre provincias que hasta ahora estaba lleno de barreras.
En días pasados, Carney anunció nuevos acuerdos de distinto tipo con la Union Europea (comercio, defensa y minerales críticos), el Reino Unido (economía y seguridad), con Australia y Japón (defensa y cadenas de suministro), los Emiratos Árabes (inversión y comercio), y está reparando las estancadas relaciones con China y la India. “Ya no podemos depender de un solo mercado”, dijo Carney.
Y no es solo el tema comercial, sino el de defensa, ante las renovadas amenazas de Trump por invadir Groenlandia y anexar a Canadá.
Con la Union Europea se habría indicado intención de formar parte, pero la geografía no ayuda. Sin embargo, Canadá se ha querido posicionar como el aliado más confiable del otro lado del Atlántico.
El mundo está cambiando muy rápidamente, aunque en apariencia poco a ha cambiado. Un ejemplo es la guerra en Irán. Un poco como ha pasado con el conflicto de Ucrania y Rusia, que el pequeño “David” lleva 5 años resistiendo al “Goliat” ruso, supuestamente uno de los ejércitos más poderosos del planeta. Irán parece estar doblegando a los gringos.
China pareciera estarse consolidando como una potencia mundial más estable, sólida y lidereando en tecnología y muchos rubros económicos.
¿Es Mexico consciente de los cambios geopolíticos? Las limitaciones geográficas en el siglo XXI pudieran ser cosa del pasado.
La fantasía de los Tres Amigos en el Mundial ya termino. ¿Y si sí? Fue que siempre no se pudo. De vuelta a la realidad.

