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La ¿nueva? Realidad: como anillo al dedo

La curva no cede y con un dejo de tristeza veo que los contagios repuntaron y las muertes, no se diga, los muertos de hoy, son quienes desafiaron el #Quédateencasa más o menos el 10 de mayo. Terrible.

Hoy se habla de que entraremos a una “nueva realidad”, un concepto que, amarrado a un slogan político, pudiera funcionar ¿no creen?

Definamos, la realidad, en su más esencial concepto es la existencia verdadera y efectiva de “algo” o “alguien”.

Entonces eso de decir y promocionar el concepto de la nueva realidad, una vez más el mensaje está trunco, torcido, disfrazado.

La realidad es el confinamiento, los muertos, los contagios, lo que vivimos hoy y lo que viviremos mañana. No existe como tal una nueva realidad.

Y lo sabemos, pues sabemos que López no es un viejo ocurrente, o ignorante, es alguien que sabe perfectamente lo que dice, pues lleva ya más de 30 años haciéndolo.

Pero en estos tiempos de aislamiento, el ejercicio de la política, está a la orden del día, ¿pero el de la autocrítica? ¿Cómo van con eso?

A través de la historia, los mexicanos hemos desarrollado un gran talento para señalar, mofar, incluso lamentar, la ineptitud que se nos es ajena, al tiempo que reaccionamos cuando nos enfrentamos a nuestras propias miserias.

Ese proceso en el que debemos hacer un alto y ver en qué grado somos o hemos sido parte del problema, es incómodo, a nadie nos gusta y le damos la vuelta, como dice mi compadre, pues nos hacemos… que Dios nos habla.

A veces por eso nos quejamos de los errores de otros, los magnificamos, las deshonestidades, al final ellos (quienes quiera que sean), son los responsables, los incapaces, los flojos, deshonestos… no nosotros.

Por eso gritamos ante las brutalidades ajenas, los errores de otros, las deshonestidades de otros, tal vez tratando de distraer las miradas (al menos, la nuestra) hacia otras personas, buscando culpables más allá. Ellas y ellos son los incapaces, no nosotros.

Y nos enfrascamos en el juego favorito de tú mascota, la persecución de colas, para el deleite del gran señor de la tierra de Oz o de AMLOTOPIA, es el mismo cuento.

Si no, les encargo que lean por favor “El Mago de Oz” y si vemos un poco más allá, el contexto que reinaba cuando el autor realizó su obra.

La historia de un mago (un ser superior) con nombre de abreviatura de medida de peso, (OZ) El granjero, el obrero y el político, perdón, el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león (ah, él le decía el tigre), todos en su cruzada por llegar a #AMLOTOPIA, perdón, a la Ciudad Esmeralda.

Llevamos dos meses encerrados, los que podemos tener la fortuna de hacerlo ¿Cambiamos en algo? ¿Hemos asumido nuestras responsabilidades? ¿Hemos hecho ejercicio? ¿Hemos perdonado? ¿Se han perdonado ustedes? ¿Estudiamos?, o como siempre esos son solo deseos queda bien para el prójimo.

Mientras nosotros al salir seguiremos siendo los mismos y la realidad de siempre estará ahí para enseñarnos lo que hemos hecho bien y mal.

Sin embargo, al Mago no le gusta que le desobedezcan, el sigue llevando la batuta y todos bailamos al son que toca, a perseguirnos la cola, a dividir, a segmentar, a sentirnos bien al lanzarle una injuria o dos al día, creyendo que con eso vamos a cambiar algo. No.

Arriba hay cosas mejores en que ocuparse, como decía el Chicharito: “Pensemos cosas chingonas”, no en hacer el juego al Mago de Oz.

Háganse un favor y léanlo en estos días, es un buen comienzo.

Y vámonos un poco fuera del camino amarillo.

Ánimo, ya falta poco, y como dije antes, la realidad está allá afuera para nosotros.

Tenemos que salir hechos unos Guerreros.

Tiempo al tiempo.

@hecguerrero

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