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La ‘dedocracia’

Lo que llamamos democracia moderna en el País, no sigue siendo más que un simple “dedazo”.

De acuerdo con la Real Academia Española, la “dedocracia” es la práctica de nombrar a alguien para un cargo de manera arbitraria y por pura decisión personal.

La consulta a las bases o militantes de los partidos políticos se encuentra simplemente nulificada por las ambiciones personales de los dirigentes de dichos institutos.

Por muchos años, el “dedazo” fue un término ligado al Partido Revolucionario Institucional para la elección del candidato al Presidente de la República, en donde el Mandatario en turno decidía la persona para sucederlo en el cargo. Dicha acción, fue siempre severamente criticada por la oposición; sin embargo, hoy en día todos los partidos realizan lo mismo, aquello que cuestionaron durante décadas ahora parece una práctica común en México.

La “dedocracia” en nuestro País ha sido adoptada por los líderes de los partidos. Todos la practican y todos la niegan, y está presente en las decisiones que toman día con día.

Y en el proceso electoral para el 2018, el “dedazo” no podía quedarse fuera. Los tres candidatos que serán representados por partidos políticos fueron designados de esa manera, mostrándonos algunas de las variantes que existen.

Por ejemplo, José Antonio Meade, candidato del PRI-PVEM y Panal, es producto del “dedazo” supremo que ha existido desde hace mucho tiempo en el tricolor. En este caso, el Presidente Enrique Peña Nieto fue quien eligió a quien fuera su secretario de Hacienda, aunque éste no fuera el mejor posicionado en las encuestas y con el ingrediente especial que ni siquiera está afiliado al tricolor, pero por su cercanía con los panistas, podría quitarle votos a ese partido para frenar el avance de López Obrador y ante la fractura que existe en el interior del blanquiazul por las decisiones tomadas por su dirigencia.

Por su parte, Ricardo Anaya, candidato del PAN-PRD y Movimiento Ciudadano, es parte de un “dedazo” impuesto. El ex dirigente del blanquiazul se encaprichó desde hace mucho tiempo en aparecer en la boleta electoral del 2018, sin importar el costo, las divisiones o fracturas que ocasionó a su partido. La ambición de Anaya dejó de lado la democracia en el partido y en el Frente que formó con otros partidos de oposición.

En tanto que Andrés Manuel López Obrador, candidato de Morena- PT y PES, es producto del “autodedazo”. Desde hace seis años era sabido que el tabasqueño sería aspirante a la Silla Presidencial por tercer periodo consecutivo. Para conseguirlo, AMLO formó un nuevo partido político y dividió a la izquierda. Es el único que lleva seis años de campaña y hasta el momento es quien va arriba en las encuestas, por lo que será el rival a vencer.

Pues así es la “dedocracia” en México. Una forma de servir  intereses personales, anteponiendo las de grupo.

@hecguerrero

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