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Si no estás en la mesa, estás en el menú

“Si no estás a la mesa, estás en el menú”, ésta fue una de las frases que marcaron una ruptura decisiva entre Canada y los Estados Unidos. Durante el Foro Económico en Davos, Suiza, el pasado 20 de enero, el primer ministro canadiense Mark Carney dio un mensaje histórico.

El mandatario llegó al evento mundial de inversionistas justo después de una importante visita a China, con quien había tensiones políticas y una guerra arancelaria, logrando limar asperezas y el acuerdo de quitar aranceles a productos agropecuarios canadienses a cambio de remover el arancel de 100% en autos eléctricos chinos.

De ahí pasó a Qatar, donde también negoció inversiones. Se dice que Carney le ofreció a China venderle el crudo que le ha dejado de vender Venezuela por la expropiación que está aplicando el gobierno de Trump.

Antes de Davos, el ocupante de la Casa Blanca opinó que las negociaciones entre China y Canadá eran un movimiento acertado de Carney. Pero días después, al escuchar el mensaje del canadiense en Suiza, Trump, llamándolo “gobernador” (por aquello del estado gringo #51), dijo que Canadá no viviría sin los Estados Unidos, que era un mal agradecido y que si firmaba un acuerdo de libre comercio con China impondría un arancel de 100% contra todo lo que vendamos a su país.

¿Qué cambió? Al parecer, al señor anaranjado le enfurecieron las palabras del canadiense ante inversionistas mundiales. Carney dijo, entre otras cosas, que el mundo como lo conocíamos ya no existe; vivimos una ruptura del orden establecido no una transición. El orden mundial ya no funciona como antes y no está cambiando gradualmente, está colapsando. La era de certidumbre institucional (ONU, OMC, tratados) que dominó desde la Guerra Fría está siendo reemplazada por rivalidades de poder duro.

Carney instó a las potencias medias a unirse, porque si no participan activamente en la toma de decisiones globales, serán objeto de relaciones de poder dominadas por los grandes actores (EEUU, China, Rusia, etc.). En otras palabras, si no estás a la mesa, estás en el menú…

Ejemplos claros, las acciones del gobierno de Trump para negociar con Rusia solamente un acuerdo de paz con Ucrania, donde este ultimo no fue invitado; las resoluciones de paz en Gaza, donde solo acordaron USA e Israel (que ahora retoma la promoción de la Riviera Mediterránea, un proyecto inmobiliario del yerno de Trump, judío); el recién acuerdo para controlar Groenlandia, entre la OTAN y los Estados Unidos, donde no acudieron ni Groelandia ni Dinamarca.

Frente al debilitamiento de la cooperación multilateral, Carney urgió a los países a desarrollar su capacidad propia en sectores como energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro. “La idea -dijo- es que, cuando las normas (internacionales) ya no te protegen, debes protegerte tú mismo”.

Esta descomposición del orden y sin respeto a ninguna regla ni moralidad, se está reflejando aun al interior de los Estados Unidos. En solo pocos días, el estado de Minnesota se ha vuelto un campo de batalla, que semeja más a Palestina que al primer mundo. ICE ha asesinado al menos a 3 gringos en su propio territorio; la gente se ha volcado a las calles en miles, con temperaturas de -30 C.

Y cínicamente las autoridades federales cambian la narrativa a su conveniencia, sin importar la existencia de múltiples videos de testigos, subidos a las redes sociales; llaman a sus víctimas terroristas, incluso a un niño de 5 años que se llevaron a un centro de detención.

El colmo fue el mensaje de la fiscal general de los Estados Unidos, Pam Bondi, que entre otras cosas le pide al gobierno de Minnesota (que se ha opuesto totalmente a los abusos de ICE), no solo que entregue padrones fiscales y dejar de ser santuario de inmigrantes indocumentados, sino que les dé el padrón electoral… con miras a controlar las próximas elecciones.

Si pensábamos que en México la corrupción gubernamental era grave, los ataques al INE un atentado a la democracia, y la violencia de los carteles era mucha; el estado de cosas en Gringolandia, rebasa con mucho lo que se vive en tierra azteca. 

México, igual que Canadá, se encuentran en la mira y en las ambiciosas pretensiones de Donald Trump. Crecen los rumores, más bien amenazas formales, de ataques por tierra contra los carteles mexicanos por parte el ejército americano. Y la intención de convertir al país del norte en el estado número 51 de la Unión Americana.

Más allá de las amenazas militares, que son reales, existe el temor de la cancelación del acuerdo trilateral de libre comercio entre las tres naciones. Eso destrozaría la economía de la región. Mientras Mexico trata de darle gusto a todas las exigencias de la Casa Blanca, Canada se le ha opuesto abiertamente y esta activamente buscando abrir mercados en otras latitudes, desde China hasta Europa y Medio Oriente.

En solo un par de semanas, la tensión y la atención se ha movido de la ambición petrolera de Venezuela a un enfrentamiento de carácter más global. ¿Qué ha pasado con la nación bolivariana? ¿Ya son una democracia? ¿Ya están invirtiendo las petroleras gringas en Venezuela? ¿Quién gobierna el país, el viejo régimen o Donald Trump? ¿Cómo se presenta a China y Rusia como grandes enemigos y amenazas, y al mismo tiempo hacen pactos y tratados de paz entre USA y esas naciones o representado a terceros (Ucrania)?

Los movimientos más recientes de USA contra México se relacionan con la emisión de una alerta de la agencia gringa de aviación, advirtiendo de posibles acciones en el espacio aéreo que va de la nación azteca hasta Colombia. El avistamiento de barcos en el Pacifico y aviones militares llegando a Toluca. 

Y México parece no darle mucha importancia a estos enroques, reacomodos y amenazas mundiales; siguen muy ocupados con la política interna y la rampante inseguridad. Alguien opinó que México debería acercarse a BRICS, como lo ha hecho Canadá.

La moneda está en el aire. Nadie sabe que va a pasar en adelante.

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