A solo 2 semanas de que arranque la Copa Mundial, que por primera vez se celebra en 3 países, presuntamente integrados por la geografía y la economía, Canadá está pasando por una crisis que podría compararse con el famoso “Brexit”, cuando la Gran Bretaña se separó de la Unión Europea.
La provincia de Alberta, famosa por su riqueza petrolera, es el nuevo foco de inestabilidad política canadiense, antecedida por las ideas separatistas de la provincia de Quebec. Esta última motivada por la identidad cultural francófona, en búsqueda de identidad propia; la otra provincia, reclamando mejor trato fiscal de Ottawa y recientemente alborotada por las intenciones de Washington de hacer de Canadá el estado #51.
Irónicamente, el actual primer ministro canadiense, Mark Carney, hace 10 años fue el gobernador del Banco de Inglaterra en la época que se separó de la Unión Europea. El mismo Carney acaba de hacer la comparación y advirtió a los albertanos y a su premier que piensen bien el terreno separatista que están pisando, pues a 10 años del Brexit, los británicos buscan desesperados la manera de volver a ser parte de la Unión Europea.
Por su parte, en México se oyen escándalos y acusaciones de los Estados Unidos contra algunos políticos y gobernadores mexicanos por su presunta colusión con el crimen organizado. Y el gobierno federal ha salido a dar la cara respaldando a los gobernantes, generando tensiones diplomáticas.
Me pregunto: ¿Es mejor mantener un diálogo de iguales entre provincias y federación o un régimen centralizado con estados subordinados? En el caso de Canadá, resulta irracional que, en medio de las ambiciones expansionistas de Trump y la muy cercana revisión del Tratado de Libre Comercio, una premier (gobernadora) promueva un referéndum para buscar “independizar” la provincia del resto del país.
De hecho, como también las comunidades indígenas tienen voz y voto en temas políticos, ya un juez calificó de ilegítimas las ambiciones separatistas de la provincia, pues -al menos en teoría- los pueblos originales son los verdaderos dueños del territorio… y llegaron a advertir a los albertanos separatistas: “si no les gusta ser parte de Canadá, tomen sus cosas y váyanse a Estados Unidos, la tierra nos pertenece a nosotros”.
A los mexicanos podría parecernos extravagante escuchar que una provincia canadiense coquetee con la idea de separarse, pero nuestra memoria histórica es selectiva. Mucho antes de que Alberta convirtiera su malestar con Ottawa en bandera política, la península de Yucatán ya había ensayado su propio divorcio con el centro de México.
Durante buena parte del siglo XIX, Yucatán defendió su autonomía frente al centralismo mexicano e incluso existió como república independiente.
La diferencia es que Canadá creyó cerrada la discusión territorial como parte de su vida democrática, mientras que México construyó un sistema político donde las tensiones regionales terminaron absorbidas por un presidencialismo tan dominante que volvió impensable cualquier separatismo abierto.
Volviendo al tema deportivo… Al parecer en los tres países hay criticas al manejo del evento entre la FIFA y los gobiernos, que han obligado a hacer enormes inversiones (que al menos en Toronto no se ven), haciendo del evento deportivo más caro de la historia, boletos que oscilan los $1,500 dólares americanos, más el costo del desplazamiento entre 3 países con territorios enormes. No se ven obras faraónicas, o tal vez solo en USA, ¿por qué tan caro?
Lo más seguro es que la fiebre futbolera gane una vez más y al final sí llenen estadios y se arme el alboroto en calles y plazas de las ciudades sedes, como ocurre cada 4 años. De acuerdo con el plano oficial, Estados Unidos será el país con más partidos y más sedes. Canadá solo tiene 2, Vancouver y Toronto. México cuenta con 3: CDMX, Guadalajara y Monterrey. Gringolandia se sirvió con la cuchara ancha, con 11 ciudades: Seattle, San Francisco, Los Ángeles, Dallas, Houston, Kansas City, Atlanta, Miami, Filadelfia, Nueva York/Nueva Jersey y Boston. Es irónico que en un país donde ni siquiera le llaman futbol, sino soccer, tenga tanta cobertura.
Quizá es solo una muestra más de la hegemonía gringa en la región y en el mundo.
Y, sin embargo, México ostentará el título de primer país en ser sede por 3ª vez de una copa mundial de futbol.
Este evento se antoja como una gran caja de sorpresas… a ver qué tanto turismo llega al país del norte, ojalá que los agentes de ICE no ahuyenten a los visitantes en las sedes gringas, y que todo se desarrolle en paz en las tres sedes mexicanas.
Las tensiones en el Medio Oriente siguen arrojando una sombra de riesgos en eventos masivos, por no mencionar los nuevos virus (ébola, sarampión y hantavirus) que reviven la pesadilla del Covid…
Ojalá que el “beautiful game” como le llaman por acá, dé un respiro de todas esas tensiones y que traiga diversión para todos.

