Icono del sitio El Queretano

Batallas innecesarias

Por salud mental, debemos de aprender a evitar peleas innecesarias en la vida, me refiero a esas discusiones que llegan a provocar rupturas, sin ser -en el fondo- relevantes para nosotros. Y a pesar de que esto puede aplicar de manera personal, hay que saber aplicarlo como sociedad.

Tenemos en Querétaro suficientes antagónicos ideológicos, teológicos y banales como para agregar más de manera innecesaria: Tenemos panistas, priístas, morenistas, católicos, protestantes, ateos, universitarios de la UAQ y del Tec, tenemos pro vida, pro aborto, quienes atacan al peje, quienes lo defienden; tuiteros y facebookeros, los que madrugan y los que descansan, tenemos los que le van a gallos y los que no les gusta el futbol, haters y porristas, influencers y youtubers, rockeros, reguetoneros, poperos y gruperos.

Siempre que no se caiga en extremos, todas estas fuerzas chocando en la sociedad, producen un sano equilibrio.

Sin embargo, hay algunas otras que se vuelven absurdas. Así que, por ejemplo, el tema de los matrimonios entre personas del mismo sexo, debe quedar superado luego de que la reforma que causó tanta polémica quedó publicada, de manera inédita en dos periódicos de circulación estatal y por lo tanto entró en vigor.

Y es que a pesar de que ya es Ley, hay quienes se empecinan en sacarla a colación para intentar poner una agenda de encono que genere un inexplicable morbo donde no lo existe, donde no cabe.

Por ejemplo, el tema de adopciones. Y es que a finales de la semana anterior se revivió el tema, toda vez que hay quienes mienten al asegurar que ahora debe debatirse el tema de las adopciones.

El tema llegó a la Secretaria de Gobierno, Lupita Murguía, quien respondió de manera puntual y prudente, aunque también con cierto colmillo para no herir susceptibilidades.

“Lo que se modificó fue el código civil para efecto del matrimonio entre personas del mismo sexo no se contiene en esta disposición legal modificación que aprobó la legislatura ninguna disposición que contemple el tema de la adopción. Algunas notas las han incluido, pero no es real, solamente se refiere al tema del matrimonio”, destacó cuando le preguntaron expresamente si la reforma permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La secretaria tiene razón en señalar que la reforma solo abordó el tema del matrimonio, lo que es necesario decir, es que en Querétaro el Código Civil ya permitía las adopciones de parejas del mismo sexo, inclusive antes de aprobarse la Ley de Matrimonios Igualitarios.

Y es que el Artículo 380 de esta normativa dice a la letra: “Los menores o incapaces podrán ser adoptados por cónyuges o concubinos unidos en los términos de este Código, siempre y cuando ambos estén conformes en considerar al adoptado como hijo, aunque sólo uno de ellos cumpla con el requisito de la edad para poder adoptar, quienes tendrán preferencia con relación a aquellas personas solteras que cumplan con los requisitos legales para adoptar”.

Es decir, no hay ningún impedimento en materia de preferencia o identidad sexual, no hay polémica, nunca la hubo. La evaluación de los requisitos y las personas corresponde finalmente al DIF Estatal que tiene la custodia de los menores.

Ahora, la discusión del tema en pleno 2021 resulta un tema a todas luces de falta de información. Aquellas personas que sostienen que se afecta a un niño –el cual tiene derecho a una familia- al entregarlo en adopción a una pareja del mismo sexo, vale la pena considerar que es un tema que lleva sucediendo por lo menos 4 décadas en varios países.

Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Colombia en 2019, comparó los datos de más de 204 artículos publicados en países donde es permitida la adopción a parejas del mismo sexo para responder si este tipo de familias producen efectos adversos o diferencias en el ajuste psicológico, desarrollo de la sexualidad, estigmatización y desempeño cognitivo de los niños biológicos o adoptados por padres homosexuales.

El investigador Juan Pablo Martínez Zuluaga, llegó a la conclusión de que no hay diferencia en el bienestar psicológico, ni el desarrollo de la sexualidad entre los niños de este tipo de familias, con resultados que muestran una sólida consistencia; sin embargo, sí existe una mayor posibilidad de estigmatización, lo cual, “no es una variable que depende de sí misma en la conformación de la familia o la orientación sexual de los padres, sino de factores externos como el entorno social y de educación del niño y sus pares”.

En pocas palabras, el problema no es de este tipo de familias, sino de nosotros como sociedad, empecinándonos en hacer una pelea, una polaridad, una estigmatización en un tema que no la tiene. Suficiente tenemos con otras batallas que sí valen la pena.

Salir de la versión móvil