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Ana Guevara, culpa in vigilando

Las culpas de Rosario Robles y Ana Guevara son similares. Se llama culpa in vigilando.

Tal vez ninguna de las dos firmó contratos, requisiciones de compra u otros documentos que terminaron en el desvío de recursos públicos. En ambos casos fueron sus subalternos. 

Sin embargo, ambas tenían la obligación de  supervisar la correcta aplicación del presupuesto asignado a las dependencias a su cargo. Tenían el deber de la vigilancia. 

Y es que en el reporte de auditoría presentado por la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, no solo se documentaron desvíos de recursos públicos, se admitieron culpas. 

Sandoval Ballesteros enumeró seis observaciones. 

La primera fue la designación de personal no calificado para integrar la Comisión Deportiva. Si bien, en ese caso no hubo desfalco porque se trataba de cargos honorarios. 

La segunda fue la contratación de 21 entrenadores sin aptitudes para ejercer el cargo, en el que se presupuse un daño al erario por siete millones de pesos. 

La tercera, fue el uso indebido de instalaciones deportivas, por lo cual se reintegraron a las arcas de la CONADE 133 mil pesos. En este caso la dependencia reconoció el uso incorrecto de la infraestructura deportiva. Es decir, admitió la culpa. 

La cuarta, la de mayor cuantía y gravedad, fue el pago de viáticos a los atletas que acudían a competencias. En este rubro hubo costos inflados y facturas falsas por 31 millones de pesos. 

La quinta observación fueron transferencias de recursos a federaciones deportivas por 14 millones de pesos para la realización de diversos eventos, sin que las federaciones entregaran toda la documentación requerida. 

Y la sexta observación fue el pago indebido a entrenadores por 71 mil pesos. En este caso, explicó Sandoval Ballesteros, la CONADE reconoció haber hecho dichos pagos indebidos y fueron reintegrados los pagos. Es decir, nuevamente hubo reconocimiento de culpas entre los funcionarios de la CONADE. 

Tal vez hagan falta los formalismos procedimentales del cierre de investigación y cumplir con el derecho de audiencia a los funcionarios de la Secretaría de la Función Pública. 

En el terreno político, la reacción pública de Guevara ha sido la de minimizar los errores, en lugar de condenarlos enérgicamente. 

Los días de la velocista Ana Gabriela Guevara al frente de la CONADE, deberían estar contados aún sin haber firmado ningún documento. Falló en el deber de vigilancia. 

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