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¡Aguas!

Hay miles de frases y ejemplos de sobre la valía del trabajo coordinado, una de las que más me gusta es la del escritor japonés, Ryunosuke Satoro, a quien Borges incluye en su famosa “Antologías de la literatura fantástica” y que va muy ad hoc al tema: “Individualmente, somos una gota. Juntos, somos el mar”.

Y precisamente el tema de la Ley de Aguas que se discute en el congreso ha puesto en evidencia que la falta de coordinación con la que opera la actual bancada de Acción Nacional en el Congreso ha dejado de ser sintomática, sino un tema de fondo. 

El tema del agua, es uno que debe cuidarse hasta el más mínimo detalle de forma y de fondo, uno de esos que causan cosquillas a la más mínima provocación y no de manera superficial, sino que, por su importancia, puede jugarse la viabilidad de las ciudades para los siguientes años.

Tanto en forma, como en fondo, los diputados no han puesto la seriedad suficiente, como lo comentó esta semana Fernando Paniagua en el tema de los riesgos para concesionar el servicio de agua potable. El vocal ejecutivo de la CEA, Luis Alberto Vega Ricoy ha externado que la iniciativa no busca ‘privatizar’ el agua queretana, sino regular las concesiones que actualmente ya son permitidas y que, de hecho, operan en más de un fraccionamiento.

Es decir, el actual Código Urbano en su sección quinta, establece la posibilidad de que la CEA o los municipios puedan entregar concesiones para la construcción y operación de sistemas o instalaciones de agua potable, alcantarillado, saneamiento y disposición de aguas residuales y tratadas. Ejemplos de esto son los servicios de agua potable en las colonias de Juriquilla, Balvanera y la polémica empresa Aqua en La Pradera, de la cual los ciudadanos tienen ingratos recuerdos. Precisamente por eso es importante que la ley marque con puntos y comas en una regulación.

Para fines prácticos, al diputado Germaín Garfias, encargado de hacer los famosos foros con ambientalistas y especialistas en la materia le han llovido las críticas a la iniciativa y en lugar de buscar la forma de adecuar el texto con las inquietudes de los presentes, declaró que ya de plano no habrá Ley de Aguas y en su lugar, solo habrá una reforma para regular a los concesionarios y el marco jurídico de la CEA.

La declaración, tomó por sorpresa a Vega Ricoy y me imagino que a todos los involucrados en el tema, incluido el gobernador, Mauricio Kuri, que ha declarado en más de una ocasión la necesidad de que Querétaro cuente con una Ley de Aguas. Será que los diputados no escuchan ¡aguas! 

Y hablando de fraccionamientos, en Querétaro nadie se salva de las manifestaciones condominales, ya sea en los modestos suburbios o en el lujoso desarrollo El Campanario, los pleitos de la vida en condómino los alcanza tarde o temprano.

Resulta que Manuel Enrique Lara uno de los propietarios del exclusivo desarrollo, quiere construir lo que aparenta ser un ‘mini hotel’, con 20 habitaciones que, a decir de los vecinos, estaría dispuesto a ofertar a través de plataformas como Airbnb, lo cual va en contra del reglamento interno. Obviamente se armó la gorda, cuando decidió bloquear durante horas los dos accesos de El Campanario, para exigir que se le deje terminar su obra.

Desde luego, el acto ilegal de bloquear el acceso vehicular tendrá consecuencias, pero la información que de inmediato empezó a circular entre los vecinos fue que la manifestación quiso ser aprovechada con fines políticos.

Resulta que el morenista, Arturo Maximiliano, con residencia en El Campanario, pudo haber alentado al manifestante vecino para realizar su bloqueo, con la finalidad de atacar a la Junta de Gobierno de la Unidad Habitacional, con cuya mesa directiva no tiene la mejor relación.

Los que saben, dicen que los directivos tienen filias panistas y de ahí la intentona de Arturo Maximiliano por derrocarlos. Y yo pensaba que en mi fraccionamiento teníamos problemas vecinales.

Finalmente, en temas nacionales el Congreso de la Unión sigue en desacato de la resolución de la Suprema Corte de Justicia (SCJN), que les obligaba a reformar o crear una nueva Ley General de Comunicación Social desde diciembre del 2021.

Ya pasaron dos periodos ordinarios de sesiones y no se ha siquiera discutido el tema. Se había anunciado que el dictamen estaba en la Comisión de Gobernación, presidida por el priísta Alito Moreno y que pasaría el último día de sesiones, es decir, el pasado 28 de abril, pero fue puro humo y el dictamen sigue en la congeladora.

El líder nacional del PRI, que ha andado en campaña permanente y que en últimas semanas ha estado más preocupado por los audios filtrados en los que se le acusa de planificar desvíos millonarios de recursos. Es decir, en todo menos en lo que debe. Pues mientras trata de apagar sus propios fuegos, su comisión no ha aprobado un solo dictamen en esta legislatura federal. ¿Aún son compatibles las chambas de diputado y dirigente partidista?

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