El aumento de estudiantes foráneos en Querétaro ha incrementado la demanda de vivienda cercana a universidades como la UAQ, lo que ha derivado en casos de hacinamiento, alza en rentas y condiciones irregulares de arrendamiento.
De acuerdo con la Secretaría de Educación estatal, uno de cada tres estudiantes de nivel superior en la entidad proviene de otro estado. La Federación de Estudiantes Universitarios de Querétaro (FEUQ) estima que alrededor del 60% renta habitaciones o viviendas, principalmente en colonias como Niños Héroes, Las Campanas y el Centro Histórico.
En estas zonas, estudiantes reportan sobreocupación en viviendas, con cuartos compartidos por varias personas o espacios comunes adaptados como dormitorios, lo que reduce la privacidad y genera conflictos de convivencia.
Una estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales señaló que rentó un cuarto sin contrato formal, mediante un acuerdo verbal. Indicó que la arrendadora tenía acceso constante a los espacios personales. “No tenías privacidad, entraban a los cuartos y tomaban cosas”, relató.
También reportó dificultades para recuperar su depósito al dejar el inmueble, pese a acuerdos previos con la propietaria.
Otro estudiante indicó que vive con siete personas en una casa de cuatro cuartos, donde tres son compartidos. En el inmueble hay dos baños, uno utilizado por cinco personas y otro por dos.
Señaló que algunos arrendadores saturan las viviendas para incrementar ingresos. “Meten a demasiadas personas en una sola casa y las condiciones no son aceptables”, afirmó.
Además, estudiantes refieren la instalación de cámaras de vigilancia dentro de viviendas y la ausencia de contratos escritos, lo que limita la posibilidad de exigir condiciones o devoluciones.
En redes sociales, la oferta de cuartos compartidos oscila entre 2,200 y 3,500 pesos mensuales. En zonas cercanas al IMSS y al Hospital General se anuncian rentas de hasta 4,000 pesos, mientras que en colonias como Niños Héroes se ofrecen habitaciones de 16 metros cuadrados por 4,800 pesos, en algunos casos sin incluir servicios básicos.
La demanda de vivienda en zonas universitarias ha crecido en los últimos años, en paralelo con el aumento de matrícula foránea, lo que mantiene presión sobre los precios y la disponibilidad de espacios.

