Respecto de la situación entre los taxis amarillos y los servicios de transporte de plataformas digitales, el Observatorio Ciudadano de Movilidad consideró que las empresas dejaron a su suerte a los usuarios.
«En la coyontura que se presentó en la Terminal de Autobuses, ¿la empresa alzó la voz en defensa de sus asociados? Son las y los usuarios de Uber quienes abogan por la modalidad», apuntaron los integrantes del Observatorio.
Esa situación es la que ha dado argumentos a los gobiernos para restringir su operación en virtud de que «la empresa no se responsabiliza de las eventualidades, y abandona a los involucrados, ya que argumenta ser tan solo una aplicación digital que pone en contacto a quien tiene una necesidad de movilidad con quien puede resolverla».
Además, aunque los servicios digitales puedan resultar atractivos para los usuarios no ocurre igual «para las y los asociados, quienes carecen de prestaciones al existir vacíos legales respecto de su relación de trabajo».
Otra desventaja que representa la operación indiscriminada de plataformas digitales es que diversos estudios «Aunque en un principio se habló de que mejorarían la movilidad de las ciudades, estudios «han mostrado incremento en la congestión vehicular, así como en la contaminación auditiva, ambiental; además de ser una alternativa que desincentiva aún más el uso del transporte público».
El tema, reconoce el Observatorio «es complejo y de difícil solución»; por ell momento «ninguna ciudad del mundo lo ha resuelto aún de manera satisfactoria para todos los involucrados; los vacíos legales existentes versus la necesidad de la población usuaria que requiere una alternativa distinta de movilidad en un vehículo no propio.

