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Pali Plascencia, vanguardia y experiencia

En medio de un trasfondo interactivo, acompañado de una mujer con rostros masculinos aleatorios y el intercambio de imágenes que ilustran sus notas deportivas, Pali Plascencia, comunicador queretano le da la bienvenida a su audiencia que oscila entre los cuatro y cinco millones de televidentes mexicanos reunidos frente a la pantalla para gozar de la síntesis de la jornada futbolera en “Saque de Neta”.

Licenciado en ciencias de la comunicación por el Tecnológico de Monterrey, especializado por la Universidad de Salamanca y la Escuela Internacional de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños, Cuba y el respaldo de 13 años de experiencia, Pali Plascencia escapa a los estereotipos que acompañan a profesionales con grado y asegura con desenvolvimiento que los conocimientos que adquirió como estudiante son inaplicables en su quehacer profesional.

No obstante, en contrapartida apunta a la experiencia como cronista taurino al lado del periodista Andrés Estévez, su inmersión en la prensa escrita local y la jefatura por más de una década de la sección deportiva en Televisa Querétaro como la piedra angular de su carrera que desde hace un año se ha encumbrado en televisión nacional en un programa nacido de la combinación entre ingenio y experiencia, iniciativa que privilegia la veracidad y el análisis en medio de un contorno humorístico.

“Ahorita es el paso más grande que hemos dado por venderle un programa terminado a una televisora nacional.

“Hace mucho que no hay nadie del medio que pueda estar en la televisión nacional. Dimos el paso bueno que estuvimos buscando desde hace mucho tiempo”.

La propuesta referida es “Saque de Neta”, un programa prefigurado en diversas secciones intercambiadas en el curso de su estructuración por una secuencia que fusiona la información, la crónica y el humor atravesados por herramientas vanguardistas con enfoques exitosos en la web.

Velocidad, precisión y dinamismo son el andamiaje de esta producción cuya elaboración totaliza una hora y media de post producción por cada uno de los dieciocho minutos transmitidos en la televisión.

Pali Plascencia indica que para lograrlo fue necesario tomarse a la comunicación como una labor exigente de disciplina y seriedad. De manera que, en contraste con el locutor de talante empático y extrovertido que se aprecia en escena, detrás de cámaras hay un joven disciplinado y perfeccionista que antepone el trabajo responsable y coordinado con su colega y también productor del programa Manuel Solís.

“Me comprometo a que se rían todos los fines de semana. Hacemos un trabajo bien hecho, le dedicamos tiempo, estamos informados, enterados, sabemos hacer lo que hacemos y ponemos todo el empeño todos los fines de semana, con toda la disciplina”.

Asegura que la responsabilidad aumenta con su audiencia en virtud de que el programa es transmitido sin filtros, de forma que cualquier error podría desestabilizar las cifras de rating que hasta ahora se han mantenido niveladas en buenos resultados.

“Tenemos mucha responsabilidad con este programa, de ser sensatos, tenemos una editorial donde fijamos una postura de lo que se haya dicho en la semana.

“No tiene filtros, se lo mandamos a Azteca y literal le ponen play. Es un compromiso muy grandote porque nos ven 4 o 5 millones de personas”.

En tal sentido y a pregunta expresa, Pali Plascencia confiesa que el miedo, presente en su incursión en la radio no se ha desprendido de su trabajo cotidiano, por el contrario ha permanecido como una señal del esfuerzo continuo que su carrera le exige y como recordatorio de mejora continua en su calidad profesional.

“Nunca se me quitó el miedo, jamás. Siempre que prendían el foco (que indicaba) que ya estábamos al aire fueron nervios desde el primer día hasta el último”.

El programa, explica, a pesar de su brevedad, se configura día con día hilado a las jornadas futboleras nacionales. Así, desde la selección de la información, hasta los más insignificantes detalles en la post producción, Pali Plascencia confiesa que vive uno de los sueños que se fijó desde los primeros años de su carrera consciente de tres preceptos ineludibles para su ejercicio: la honestidad, el valor de la familia y nunca ser presumido.

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