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La corrupción mata

La tragedia ocurrida la noche del 3 de mayo en la línea 12 del metro de la CDMX, quedará para la historia como el resultado de una cadena de corruptelas de gobiernos que terminó con la vida de 25 personas inocentes y se las arruinó a decenas más.

Hoy nadie ha salido a dar la cara, a tomar como suya la responsabilidad de este sinestro, porque culpables vaya que los hay, sólo que están cubiertos con el halo de impunidad brindado por el actual régimen.

Uno de los más señalados es Marcelo Ebrard, pues fue bajo su mandato, cuando se construyó la línea Dorada, la del bicentenario.

Por aquellos años la construcción de la línea estuvo siempre acompañada de diversos señalamientos de corrupción y, luego de inaugurarla, falla tras falla, hasta llegar a 11 mil.

Digan lo que digan, Ebrard no pudo con la presión y, más rápido que inmediatamente, se fue al autoexilio a París, varios años sin hacer ruido, hasta que fue rescatado por ya saben quién.

Lamentablemente toda esa cadena de señalamientos, anticipaban un incidente como el que acaba de suceder.

Al día siguiente de la tragedia, en el show mañanero del presidente, Marcelo Ebrard salió más o menos a dar la cara a la sociedad mexicana.

“Respeto a las familias, les manifiesto mis condolencias, mi solidaridad personal sincera. Comparto la indignación de la sociedad y me pongo a disposición de las autoridades en todo lo que sea necesario.”, dijo el Canciller.

Sin embargo, en un país de memoria corta, como el nuestro, a los pocos minutos de que se daba a conocer lo sucedido en redes sociales, aparte de nombrar a Marcelo, salieron a relucir otras personalidades que tiene que dar explicaciones al respecto como por ejemplo, Mario Delgado quien era tesorero de Ebrard y ahora dirigente nacional de Morena; quien además de inflar los presupuestos, autorizó la compra de materiales a ICA, Carso y Alstom. Todo está documentado.

Miguel Ángel Mancera, sucesor de Ebrard en el gobierno capitalino y ahora senador , que bien pudo investigar todas las irregularidades de la línea 12, pero no hizo nada, solo cerró la línea unos meses para después autorizar su funcionamiento.

Por supuesto, Claudia Sheinbaum, actual jefa de gobierno, quien sabía desde hace tiempo de los altos riesgos de accidente que tenía la estación Olivos con sus estructuras agrietadas y pandeadas y, además que lleva en su haber ya dos accidentes graves en el Metro. Y la directora del Metro, Florencia Serranía, bueno se comprueba que la incompetencia y la ignorancia, mata, pues ella es “solo la directora del metro”.

Para Ebrard esta es la tercera vez que Tláhuac le impone un revés, pues a parte de las irregularidades y el escándalo que fue la construcción y operación de la línea 12 y del linchamiento de dos policías en Tláhuac, cuando Ebrard era el responsable de la Seguridad Pública del Distrito Federal.

En ese hecho la entonces PGR señaló que había elementos para investigar el delito de ejercicio indebido del servicio público, ante las omisiones en las que incurrieron mandos de las secretarías de Seguridad Pública capitalina a su cargo, sin que hasta hoy existan consecuencias, más allá de que el Presidente Fox lo echara del cargo.

Y la tercera, la más dolorosa es la tragedia del metro que ha costado hasta hoy 25 vidas y que lo acompañará por siempre, las consecuencias llegarán pues aunque hoy el Canciller diga que “El que nada debe, nada teme”, con esa soberbia que lo caracteriza, le dijo adiós a su candidatura presidencial de 2024, ya se quemó ese cartucho a López.

Y López, bueno hizo lo que se esperaba de él, pasaron minutos, que se convirtieron en horas y el “rey de twitter” no mandó ni una palabra para su pueblo bueno, ese que venía de trabajar a esas horas de la noche y que encontraron la muerte. Ni una palabra.

Aún no me explico cómo no acudió esa misma noche al lugar de la tragedia, es en la ciudad donde vive y donde gobierna su partido (es un decir) desde hace casi 25 años.

Así que no hay conservadores ni Fifís a quienes echarles la culpa.

Y también, lo que se esperaba, al otro día en su mañanera, respaldó públicamente tanto a Marcelo como a Sheinbaum, pues son sus caballos para 2024 (o eran).

Era para que el presidente mínimo dedicara el tiempo a apoyar, a visitar el lugar del accidente, anunciar presupuesto adicional recursos la para las familias de los deudos y los heridos, él siguió en lo suyo, en la campaña en denostar a la prensa que lo critica y su rollo malsano de todos los días. Una vergüenza.

Se exhibe ya con descaro como realmente es, su conducta ante las tragedias es inhumana, montado siempre en la cresta de la ola de soberbia desde donde ve a todos, incluso a su pueblo bueno. Y si no pregunten en tabasco, donde ni los zapatos se ensució.

Bastaría recordarle a López que la caída de muchos gobiernos a través de la historia, es la falta de empatía y el desprecio, la indiferencia que tienen por la situación de sus gobernados.

¿Se atreverá López a llegar a las últimas consecuencias con Marcelo y Claudia por su responsabilidad? Por supuesto que no. Queda claro que la corrupción y la incompetencia matan.

La indiferencia del gobierno ante la tragedia, la van a pagar, el juicio de los electores será implacable.

Tiempo al tiempo.

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