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Ill Cubo: donde los monstruos y los querubines son familia

El centro de Querétaro es famoso por sus leyendas de fantasmas y demonios. Sus calles están llenas de lugares mágicos y misteriosos… y luego está la esquina de Mariano Escobedo y Guerrero.

Al cruzar el umbral del #52 de Escobedo, estarás rodeado de criaturas salidas de las peores pesadillas; también, de personajes del cine mexicano, célebres escritores y algunos querubines. Unos cuantos metros cuadrados son forja y guarida de santos, ángeles y monstruos.

Ill Cubo Creations, dirigido por Patricia Paniagua y William Nezme, es un estudio especializado en escultura, ilustración, diseño de personajes, caracterización, arte conceptual y efectos especiales.

Su nombre es un Frankenstein: lo primero es un juego de palabras entre el nombre “W(ill)iam” e “ill” (enfermo en inglés); lo segundo, es la referencia a un viejo local (donde nació el proyecto) que era, literalmente, un cubo.

A lo largo de 16 años, el estudio ha estado involucrado en producciones importantes a nivel nacional e internacional: “El Mito” (proyecto impulsado por el Tec de Monterrey); Fear Itself del famoso director de horror, Mick Garris; incluso, el proceso creativo de la adaptación cinematográfica de “En las montañas de la locura” que iba a ser dirigida por Guillermo del Toro.

“Trabajamos durante mucho tiempo en el diseño conceptual del proyecto y estuvimos a nada de comenzar a filmarlo, sólo hacían falta unos detalles entre la dirección y la productora que, al final, fueron los que no permitieron que despegara”, cuenta William sobre la experiencia.

Sin embargo, aunque Patricia y William disfrutan mucho de esta clase de proyectos (de conceptualización y efectos especiales), no tienen problema con trabajar en “otros materiales”.

Por ejemplo, junto con un equipo de colaboradores, fueron los encargados de traer de vuelta a la vida a “la casa de los sustos” del parque Bicentenario en Querétaro, en octubre del año pasado, y quedó especialmente más horrorosa.

Lamentablemente, el mercado de los seres ominosos está poco desarrollado en México, todavía. Pero, paradójicamente, Ill Cubo tiene dos clientes aún más frecuentes: el gobierno y la iglesia.

Con frecuencia, distintas congregaciones buscan los servicios de escultura y modelado del estudio. Estatuas de Cantinflas en Tequisquiapan, Cervantes del Museo de la Ciudad, el perrito de Pasteur y Zaragoza, la familia de la alameda, algunos religiosos y uno que otro querubín, todos esos (y más) nacieron o fueron recompuestos en Ill Cubo.

Lo especializado del servicio, de la mano con el poco desarrollo del mercado y los clientes fieles pero escasos, genera una relación muy competitiva entre proveedores. Por eso, desde el comienzo, Nezme y Paniagua han luchado por posicionar y mantener el nombre del estudio.

“Cuando empezábamos, íbamos a los concursos de disfraces de clubes y fiestas para sacarnos los premios y utilizar ese dinero para financiar nuestras exposiciones; es muy importante darse a conocer en esos entornos desde el principio”, explica Patricia.

Ahora, con un amplio portafolio, una larga lista de clientes y el estudio en una excelente posición, la pareja de artistas se enfrenta a nuevos retos: específicamente, dos pequeños monstruillos.

“Jamás han tenido miedo de las estatuas porque les hemos explicado que son sólo eso, que no les pueden hacer daño. La verdad, hemos llegado a la conclusión de que los niños crecen con los miedos de los adultos: ellos nos ven y dicen “mis papás quieren a los monstruos” así que no hay ningún problema”, cuenta Patricia.

“La mayor es muy girly, pero eso no la detiene de darle besos y abrazos a algunas de las estatuas o de compartirle de sus galletas a unos rostros de zombis gigantes que tenemos atrás; en general, esta experiencia los ha hecho niños abiertos y seguros”, confirma William.

Tras mucho trabajo de equipo, Ill Cubo Creations ha llegado a ser, no sólo uno de los mejores estudios plásticos del país, también un proyecto de pareja, y luego, un hogar. Es paradójico que, de ser un cuarto cúbico pasara a ser una casa sin puertas, una idea sin muros.

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