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El rostro de la fe queretana

Por más de 50 años, los queretanos y no queretanos hemos podido disfrutar de una de las tradiciones religiosas más impactantes que tiene la celebración de Semana Santa: La Procesión del Silencio.

La nuestra ha llegado a adquirir fama a nivel nacional, por lo que es  -para el llamado turismo religioso- una de las fechas predilectas para visitar tierras queretanas.

El ambiente sombrío y místico que rodea esta celebración, genera en propios extraños, asombro total al ver pasar a los penitentes, encapuchados y descalzos, con grandes túnicas y largos capirotes, encadenados y con tremendas cruces de mezquite, quienes al son del redoble de un tambor recorren gran parte del primer cuadro del centro histórico de nuestra ciudad.

Pero, ¿quiénes son estos hombres y mujeres y qué los lleva a participar en dicha tradición? En EL QUERETANO nos dimos a la tarea de investigar y entender más sobre esta tradición que lleva ya poco más de medio siglo, y para eso platicamos con Martín Hernández, actual presidente de la mesa directiva de dicha procesión.

“La procesión está compuesta por 8 hermandades, entre ellas están la de El Señor Nazareno, El Señor de la Cañita, a la cual pertenezco desde hace 38 años, la Santa Cruz, San Juan y La Piedad, entre otras, cada una dentro de la columna que compone la procesión representa en orden cronológico la pasión de nuestro Señor Jesús Cristo y por lo mismo usted puede ver que los atuendos son diferentes en cuestión de sus colores y cada uno tiene un significado” nos cuenta Don Martin, quien participa activamente desde su niñez, siendo de los primeros infantes en realizar esta procesión bajo la hermandad de Los niños del catecismo, lo que lo convierte sin duda en toda una institución en esta tradición religiosa.

Sangre, pureza, arrepentimiento, esperanza y luto son algunos de los significados de los colores de los capirotes y túnicas que componen el atuendo de los penitentes, quienes, a decir de algunos de ellos acuden motivados por la búsqueda de un cambio radical en sus vidas a través de la fe, así como en agradecimiento a Dios por alguna cuestión personal que haya venido a buen puerto en sus vidas.

El camino a la penitencia

Los penitentes en su mayoría se preparan prácticamente todo el año, pero no es una preparación física como se pudiera pensar al verlos ejercer tremendo sacrificio cargando las cruces o arrastrando las cadenas, es más bien una preparación espiritual, a través de “Crecimientos” como ellos les llaman a las clases de catecismo a las que acuden cada jueves durante todo el año, pero Don Martin considera que la preparación intensa llega a partir del miércoles de ceniza.

“Ahí es cuando comienza nuestra parte fuerte, desde ahí comenzamos a tomar fuerza espiritual para llegar al miércoles santo que es cuando nos enclaustramos en el templo de la cruz, en donde también vivimos la pasión de Cristo viviendo nuestros actos penitenciales y teniendo acercamientos y pláticas con nuestros Padres y guías espirituales en donde incluso participa nuestro señor Obispo, para posteriormente salir el sábado después de la misa de resurrección y comenzar la procesión”.

Formar parte de la procesión es muy sencillo nos dice Don Martin, lo principal es tener fe y agrega: “La preparación espiritual cuenta mucho; sin embargo, cualquier persona puede participar de este ritual religioso, solo hace falta tener la fe y la vocación suficientes y acercarse a las oficinas del Templo de la Cruz en un horario de 5 a 8 de la noche todos los días a partir del miércoles de ceniza, en donde les darán a detalle todas las especificaciones, incluyendo médicas, para poder sumarse a la procesión que, considero, representa y da el rostro de un Querétaro de fe, un Querétaro que ama, que quiere, y que adora lo que es su religión”.

 

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