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El mercadito Sol y Luna, un espacio hecho con amor

Recientemente se ha puesto de moda entre los artesanos y productores locales queretanos, exponer sus productos en pequeños bazares y mercaditos locales, que se ubican a lo largo y ancho de nuestra capital y se abanderan con el lema del consumo local; sin embargo, y sin afán de generalizar, usualmente los bazares que abren sus puertas al pequeño emprendedor suelen tener una visión más comercial que no siempre comulga con una verdadera vocación comunal y de desarrollo económico para todos.

Por suerte, aún existen entre los queretanos, personas que ponen todo el empeño y esfuerzo en desarrollar proyectos y generar comunidades de consumo, prueba de ello es el Mercadito Sol y Luna, el cual, recientemente cumplió dos años de ser una de las vitrinas predilectas para el pequeño productor local.

Albergado en una vieja casona ubicada en la calle de Madero, misma que funge como teatro, de nombre Sol Y Luna- de ahí el nombre del mercadito- el recinto se desconfigura cada 15 días y abre sus puertas a este proyecto que nace de las ideas de un joven emprendedor queretano de nombre Sergio Zarate quien tuvo a bien complementar su talento y conocimientos con el ingrediente que hasta hoy ha marcado la diferencia y ha llevado al Mercadito Sol y Luna a ser uno de los favoritos de clientes y proveedores, el amor y la dedicación que aporta la señora Patricia Guzmán Morales, madre de  Sergio.

“Yo llegué aquí por accidente prácticamente, por ayudarle a Sergio, y he tenido que aprender cantidad de cosas, mercadotecnia, técnicas de venta, etcétera; sin embargo, hoy me llena saber que le puedo ayudar a personas que hacen el esfuerzo de hacer y ofrecer sus productos. No ha sido fácil, pero me encanta”, cuenta la señora Patricia, al tiempo que invita a quien pase frente al teatro a disfrutar del mercadito.

La fórmula para el éxito tiene muchos ingredientes, a decir de sus organizadores, la constancia a pesar de los tiempos difíciles, el esfuerzo en su realización y sobre todas las cosas, el amor y el respeto por los artesanos y lo que ellos producen.

“Aquí nos brindan todas las atenciones y nos hacen sentir una gran familia, donde todos nos apoyamos entre todos, a eso le agregamos que nos brindan asesoría, Sergio siempre nos está sugiriendo mejoras en nuestro empaque o nuestra presentación y además nos impulsan dándonos exclusividad, eso te lo prometen en todos lados, pero pocos lo cumplen como aquí”, comentó el señor Alfonso Montero, apicultor y expositor del Mercadito.

Otro ingrediente destacable de este bazar es que cuenta con la participación de productores y artesanos de todo el estado, que además son seleccionados minuciosamente por la señora Patricia, quien al mero estilo de los galleros, se  ha dado a la tarea de recorrer todo el estado, con mirada de  caza talentos, labor que asegura, no ha sido fácil, pues muchos se encuentran en una zona de confort,  y dudan en expandir sus alcances.

“Traer artesanos de todo el estado y de otras ferias ha sido mucho esfuerzo,  pero cuando ven que nos preocupamos por ellos, les damos la atención que necesitan y sobre todo que valoramos su trabajo, lo demás viene por añadidura, hemos tenido incluso de pronto productores a los que se les dificulta contribuir económicamente para su espacio, pero ese no es impedimento, lo negociamos y los esperamos, pues el dinero no es nuestra prioridad”.

Tras este segundo aniversario, el paso siguiente para el mercadito es crecer a dos días, pues el resultado del amor y la dedicación de los Guzmán- Zarate los ha llevado a tener en fila de espera a muchos productores, y su misión es poderles brindar a todos un espacio donde exhibir y vender sus productos y así contribuir en la medida de sus posibilidades a la economía local.

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