El aroma del copal, los colores de las calaveritas de azúcar y las figuras de catrinas anuncian la llegada del Día de Muertos al Jardín Guerrero, en el Centro Histórico de Querétaro.
Desde este 29 de octubre comenzaron a instalarse los 319 comerciantes tradicionales que cada año participan en el mercadito de Todos Santos, donde las familias pueden encontrar desde dulces de alfeñique hasta pequeños utensilios para decorar sus ofrendas.
Entre los puestos se encuentra María Dolores Silva Pérez, comerciante queretana que lleva más de 35 años dedicada a esta actividad, un oficio que heredó de su familia y que recuerda desde los tiempos en que los vendedores se instalaban en Constituyentes.
“Son tradiciones que todavía queremos que no se pierda, no sea historia ya contada, sino que todavía la vivamos”, expresó María Dolores, quien considera que el valor de este mercado va más allá de las ventas, pues representa una oportunidad para transmitir las costumbres de una generación a otra.
En su negocio ofrece calaveritas de amaranto, chocolate y azúcar, además de incienso, copal, catrinas, altares en miniatura y otros artículos para recordar a los seres queridos que ya fallecieron.
La comerciante explicó que permanecerán instalados del 29 de octubre al 2 de noviembre, con la expectativa de que los últimos días sean los de mayor actividad comercial.
Sin embargo, aseguró que una de sus mayores satisfacciones es observar a los padres que recorren los puestos acompañados de sus hijos, enseñándoles el significado de los objetos que forman parte de las ofrendas y manteniendo viva una celebración que también evoluciona con nuevas creaciones artesanales.
“Es muy bonito ver a la gente que viene con sus hijos a enseñarles lo que había, ¿no? Y eso es lo que nos mantiene a nosotros los artesanos, para que no les platiquen lo que había, sino lo que hay”, compartió. Para María Dolores, el Día de Muertos tiene un significado especial en Querétaro: recordar con alegría a quienes partieron, agradecer lo que dejaron en vida y evitar que las nuevas generaciones pierdan el vínculo con sus raíces.

