Construir edificios en Querétaro, un suplicio

En el municipio de Querétaro las normas de construcción son letra muerta. La rigidez de los reglamentos obliga a la administración municipal a otorgar permisos por excepción y a los constructores a realizar malabares con tal de que se autoricen sus proyectos de obra.

La zonificación que contemplan los Planes Parciales de Desarrollo del Municipio de Querétaro, que comprende la densidad de población y que regula los metros cuadrados mínimos y máximos que se permiten construir en un terreno de acuerdo a su ubicación, así como la altura máxima que puede tener un edificio, suele no corresponder con la realidad que viven algunas colonias de la ciudad.

Por ejemplo, toda la zona de juriquilla se encuentra marcada como una zona H2 (Habitacional hasta 200 habitantes por hectárea) con algunas excepciones, por lo que la altura máxima de cualquier edificación debería de ser de 3 niveles y 10.5 metros, no obstante, en esta zona se levantan edificios de magnitudes entre los 50 y los 70 metros.

“La realidad es que lo que están haciendo es cambiar las densidades de población, porque Juriquilla es una zona residencial en donde la densidad de población no te da para meter ese tipo de edificios, pero básicamente eso lo pasan por alto y es un apoyo que se les da para que se liberen los permisos”, comentó un arquitecto que pidió proteger su identidad.

La zona de centro sur, pegada al Boulevard Bernardo Quintana, tiene la misma situación. A pesar de que su uso de suelo está tipificado como CS (Comercio y Servicios), su altura máxima no debería de sobrepasar los 21 metros y tener un máximo de 6 niveles, pero es evidente que en la zona se han realizado desarrollos departamentales, de oficinas y de servicios que superan considerablemente estas normas.

De acuerdo a constructores consultados por EL QUERETANO, estas situaciones deberían adecuarse más a la realidad que hoy vive la ciudad, pues representan muchas trabas para impulsar lo que las propias autoridades han llamado ‘ciudad compacta’ y el desarrollo vertical, además de que pueden prestarse a actos de corrupción.

“Lo que haces es porque muchas veces como arquitecto o como propietario del terreno lo que quieres es sacarle la mayor ventaja al proyecto y además es parte del desarrollo de la ciudad, pero a veces los lineamientos de municipio son tan estrictos, que realmente dices, esto es para poner cada vez más trabas que no tienen sentido”, comentó otro de los arquitectos consultados.

Francisco Hernández

Reportero de El Queretano.

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