Verónica Carranco: honestidad y teatro

Con tan solo una década y un par de años de vida se fijó la meta de entregarse al teatro. En el camino ha ido cargando sin interrupción lo que ella llama su “maleta de vida”, experiencias, aprendizajes, abstracciones, especialización y honestidad destacan de entre sus elementos.

Su nombre es Verónica Carranco, actual referente queretana de la vida cultural del estado.

Amante feroz de los rosales, los tabachines y las formas abstractas del cielo, Verónica Carranco, directora y fundadora de El Sótano Teatro y Productora Teatral y Directora Académica de la Escuela Multidisciplinaria Profesional de Actuación (EMPA) no titubea cuando afirma que el teatro es magnífico en virtud de que, a diferencia de otras manifestaciones artísticas, la puesta en escena permite la identificación inmediata del espectador sin discriminaciones que  exijan de él conocimientos previos u ojo especializado.

Afirma, -con un fundamento que podría quedarse en los límites de lo filosófico- que su valía se intensifica siempre que se consigue aparejar los latidos del corazón de los actores en escena con los de los espectadores.

“Tiene que ver con los latidos del corazón. Técnicamente hablando los actores que estamos detrás del escenario necesitamos estar atentos todo el tiempo de lo que está sucediendo en escena en qué tono y en qué ritmo. Esto nos hace, en un acto reflejo de sincronizar los latidos del corazón y cuando esto sucede se genera una catarsis”, explica.

Y a este sentido añade la importancia de privilegiar la honestidad en la forma de hacer teatro.

“El actor muchas veces tiende a pensar que engaña al espectador. El saber diferenciar un mal espectáculo de uno bueno es la honestidad escénica. La profesionalidad del actor tiene que ver con qué pureza ejecutas tu oficio”, sostiene.

En retrospectiva recuerda que desde hace algunas décadas el teatro queretano comenzó a vitalizarse a tal grado de ser considerado el segundo corredor teatral del país.

Esto, a consecuencia de la fuerza y solidez con que fueron edificadas las primeras compañías y el tino con el que se ha llevado el pase de estafeta a nuevas iniciativas. Una virtud para destacar sobre la comunidad teatral local.

En tanto, Verónica Carranco visualiza en mantener el gusto del espectador sin caer en la creación de producciones complacientes el principal reto de las 45 compañías que pueblan dicho corredor.

Las virtudes tienen que ver con haber, aún sin querer, tomado la estafeta de todos quienes iniciaron el teatro en Querétaro y los retos en mantener el gusto del espectador haciendo un teatro de calidad”.

Hoy, el EMPA tiene 25 alumnos y 10 maestros en quienes se condensan años de empeño, constancia y experiencia, los de Verónica Carranco que a la fecha asegura que no acumula arrepentimientos profesionales a pesar de haber sido invitada por Héctor Bonilla y Regina Torné a explorar nuevos caminos en la Ciudad de México.

“No me arrepiento de nada, todo sigue siendo necesario. Yo sabía y sigo sosteniendo que hay mucho por hacer en Querétaro”.

Y para ello, asegura que sigue especializándose a diario. Dedica tiempo a la lectura, es espectadora de las obras que componen la cartelera teatral queretana y dedica tiempo de calidad a la observación, sumado a las 11 horas que en promedio dedica diariamente al fortalecimiento de El Sótano Teatro.

“Tiene que ver con regalarte la posibilidad de aprender cosas nuevas todos los días, de observar al mundo.  De observar al nuevo mundo, a los niños, los bebés, los seres humanos. Prepararte, leer, un director tiene que tener un enorme bagaje cultural e histórico en su cabeza”, constata.

A la vez, aunque está convencida de que actuar es una actividad que la acompañará el resto de sus días, confiesa que también la asechan otras pasiones; entre ellas, frecuentar a su familia, sentarse a la sombra de los árboles de su jardín, mirar por la ventana y escuchar música.

“Antes de que se me vaya el aliento del cuerpo y sea viejita como una pasa, seguiré actuando. Mis mejores años los compartí con otras compañías y estuvo bien, es parte de mi maleta de vida, pero mis últimos años de vida que son como 40 los quiero pasar en mi teatro nada más”, finaliza.

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