Un salto de humildad

“Trabajar en un banco era una de mis deseos desde pequeño, y cuando tuve la oportunidad no fui aceptado, el reclutador se sinceró y me dijo que la razón por la que no había entrado era mi exceso de soberbia, vino entonces mi madre y me dijo ‘con esa actitud no vas a caber en ningún lado’, y la verdad es que tenía razón solo basto cambiar para que todo mi entorno mejorara y me proyecte hasta donde estoy hoy, la actitud, es siempre lo más importante”.

Raúl Fernando de la Vega Calderón es el mayor de 4 hermanos, creció en un entorno familiar peculiarmente común hoy en día, la falta de una figura paterna lo llevó a asumir desde pequeño un rol para el cual no todos estamos listos, además de que tuvo que comenzar a laborar desde temprana edad, pasando de ser ‘cerillito’ en una tienda de auto servicio hasta tener que llenarse las manos de grasa al ser asistente en un taller de mantenimiento industrial.

Sin embargo, siempre tuvo un sueño en mente, entre bolsas y productos para el hogar o entre fierros y herramientas, su mirada siempre estaba puesta en ser economista y trabajar en alguna institución financiera a nivel nacional, sin embargo y como él nos cuenta, el camino nunca fue fácil.

“La verdad mi mayor problema fue que siempre consideraba que sabía más que la gente, cuando eres joven crees que te puedes comer el mundo, pero no es así, tenemos que aprender a ser humildes y a saber aceptar la retroalimentación de las demás personas afortunadamente y a pesar de todo, yo siempre tuve la oportunidad de encontrarme con muchas personas que me apoyaron”.

Vocación de ayuda y emprendimiento.

Santander, HSBC, Safran, Kellog´s e incluso el mismo gobierno del estado vieron pasar por sus filas a Fernando, pero un buen día decidió emprender un proyecto propio, basado un poco en regresarle a la vida todo lo bueno que le ha llegado y otro poco en ayudar a personas en la situación de su madre, construyo lo que sería un gran salto, Pitcher, una plataforma de crowdfunding o fondeo colectivo para de ahí más tarde, debido a su excelente labor, iniciar como coordinador del programa de aceleración en Start Up México, una empresa dedicada a promover la cultura emprendedora y la innovación en México a través de los programas de incubación y aceleración de alto impacto, de la cual, gracias a su desempeño, es actualmente el director general.

“El reto más grande es poder orientar a todos estos chicos para que puedan tener los resultados que están buscando, personalmente hablando, estar al frente de esta institución te hace responsable de que todos estos proyectos salgan a flote, porque ponen su fe en nosotros”.

Según nos cuenta Fernando, más del 75% de los emprendedores en México fracasan en los dos primeros años por falta de planeación y objetivos, finanzas débiles y la parte más importante, innovación, por lo que considera que cada que una persona pone su sueño en sus manos, él debe estar 100 por ciento comprometido a apoyarla para que éste se logre, y por qué no, le agrega de su sazón diciendo: “Mi objetivo es trascender en otras personas, dejar un ejemplo de vida en la gente, porque siento que eso es una cadena que no se rompe y seguirá creciendo esté o no esté yo, finalmente en SUM lo que buscamos es ser un engrane más, el emprendimiento es una opción real para muchas personas, lo importante es tener siempre claro que para poder alcanzar el éxito hay que tener una trazabilidad correcta de todos los puntos a alcanzar para lograrlo, pero, sobre todo, hay que mantener los 3 ingredientes principales, actitud, fe y humildad”.

 

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