Estrella Pacheco, hiladora se sueños

Una carrera nacida de una decisión accidental, matizada de imprevistos, sorpresas y grandes satisfacciones.

Un proyecto de vida edificado desde sus cimientos con base en la creatividad y el compromiso encauzados a la creación de una firma artístico-empresarial auténtica y leal a su raigambre mexicana describen los primeros trece años dedicados a la confección textil de la diseñadora queretana Estrella Pacheco.

De frente a los cuestionamientos Estrella María Pacheco, originaria de la comunidad queretana “La gotera” que colinda con el histórico pueblo de Santa Rosa Jáuregui, recuerda que a pesar de que el diseño de modas no figuró en sus planes de juventud como opción profesional, desde muy niña gozó de vestir a muñequitas de espinas con flores de colores, jugar con muñequitas de papel y confeccionar pequeños vestidos con carpetas de encaje.

El gusto prevaleció aunque escondido debajo de la intención de estudiar leyes a semejanza de sus hermanos y por deseo manifiesto de su madre, quien veía en el derecho una profesión digna y con futuro.

“Nunca tuve la inquietud de ser diseñadora, jamás. Dos de mis hermanos son abogados y mi intención era ser abogada. Hice el propedéutico pero no quedé y para no perder el tiempo me metí a la escuela de diseño de modas”, relata.

Sin embargo de manera insospechada el diseño de modas fue un embate que despertó antiguas pasiones para desplegar posibilidades de nuevas vías profesionales. Hecho del que se dio cuenta hasta que tuvo elementos para calibrar el éxito de sus confecciones por las ventas registradas en la tienda de ropa que su hermana tenía en la comunidad.

“Diseñamos una cantidad bárbara de corsés porque tenían mucho éxito en el pueblo, luego vinieron las blusas que se vendían en grandes cantidades, luego los pantalones y pedidos especiales”.

Su proceso de profesionalización ya había encontrado su cauce y a partir de ese momento fueron pocos los obstáculos que provocaran algún estancamiento en su proceso creativo y empresarial.

Nació la firma María Pacheco y con ella la proliferación de un estilo propio, definido por su capacidad de abstraer la visión de sus clientes, sustraer y fusionar elementos tradicionales y a la vez innovadores; sin caer en la réplica.

Sobre su estilo enfatiza su preferencia por la sencillez y su equilibrio con el atrevimiento, el respeto a la imagen prefigurada por el cliente y de manera especial la importancia de que quede sellado en el producto final la personalidad de la mujer que porta el vestido.

“Estudio el cuerpo, sustraigo detalles del cliente. A la clienta siempre le pido una idea para tener una idea, platico con ella, de su personalidad y del tipo de evento al que va para crear un primer boceto”, dice.

Explica que su intervención atraviesa desde las primeras concepciones del diseño, el análisis del cuerpo, los trazos y la adaptación al tipo de cuerpo de su cliente, hasta la realización de las pruebas, armado, desarmado, acabados, prueba y entrega.

“Eso es lo padre de mandar a hacer un vestido. Que no es el que está en la tienda y te tienes que adaptar a él, es un vestido que refleja tu personalidad, que eres tú”.

En su taller, confiesa, intenta no perder la tranquilidad. Tres mujeres más brindan soporte para cumplir con una agenda que en temporadas bajas le reclaman la creación de dos vestidos de novia por mes, además de otras solicitudes como vestidos infantiles, vestidos para todo un cortejo de damas de honor y escaramuzas.

“Pueden ser jornadas de 7 de la mañana a 12 de la noche. Amo esto y no lo escogí. Íbamos a perder el tiempo en costuritas, no me vi terminando una carrera, siendo ahora lo poco o mucho que soy. Es un sueño porque no lo pensé”, reflexiona.

De entre todo tipo de vestido que confecciona, apunta a los vestidos de novia como los que mayores emociones despiertan en ella, al destacar la satisfacción de ver a la novia complacida ataviada en un trabajo único realizado en tres meses de trabajo incesante.

Su trabajo ya ha sido apreciado en incontables pasarelas de la capital queretana y ha cruzado las fronteras de otras entidades como Acapulco, Irapuato y Tepeji del Río. Entre sus próximos proyectos cuenta la creación de una línea de vestidos infantil y moños y corbatas charros que engalanarán los lienzos en próximos meses, en tanto siga hilando el posicionamiento del diseño queretano en México.

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