Con la fotografía en las Venas: Sergio Pfeiffer

La primera vez que Sergio Pfeiffer tomó una cámara, tenía solo 10 años de edad, su mente en conexión con su ojo comenzó a trabajar con una pequeña “127” hecha de baquelita negra, decorada de personajes de Disney.

“Saliendo de la primaria iba todos los días a un lugar en donde exhibían fotos increíbles y la dueña, Beatriz Terán, vio mi interés y me regaló una cámara reventada que alguien dejó. Era un espacio especial ubicado en Madero #51 en el Centro”, recuerda este hombre, maestro de varias generaciones de fotógrafos en Querétaro.

Lo primero que hizo fue arreglarla con cinta de aislar, así dio paso a capturar su vida cotidiana; las aulas, los pasillos e incluso a sus compañeros. Como un buen negociante vendía las imágenes en 5 centavos para tener con que comprar más material.

“Mi sueño, mi meta y me objetivo siempre ha sido tener buen equipo, nunca he visto esto como fama o por dinero, todo lo que hago se deriva de mi amor por tomar fotografías. Esto no se trata de solo decir ´soy fotógrafo”

Su carrera periodística ha transcurrido en medios masivos de comunicación como Amanecer, Diario de Querétaro y Noticias, empresas de las cuales puede presumir ser de los fotógrafos fundadores.

También desempeñó su labor con políticos como Juventino Castro y Rafael Camacho Guzmán. “Nunca he trabajado en nómina, yo soy fotógrafo para la empresa o de una persona, más no empleado de gobierno o de un sector privado”

Para este maestro en el manejo de la luz, lo más importante es disfrutar de lo que haces todos los días, hacer tu pasión una forma de vida, nunca llamarlo “trabajo”. Sin duda el viejo Pfeiffer como es conocido en el argot, es un ejemplo para los fotógrafos queretanos, generación tras generación aprenden de él no solo observando sus proyectos, también escuchándolo hablar en el lugar que se ha convertido su oficina, el tradicional restaurante 1810 ubicado en Plaza de Armas.

“La mejor fotografía del mundo es la periodística, no te hace rico, pero te hace feliz. Me gusta porque no importa el encuadre o cuestiones técnicas, aquí lo oportuno es lo que brilla. Los premios se dan a fotos que más que ser imágenes “educadas”, compuestas o bonitas, se premia el momento”

También realiza foto comercial, social, de paisajes, entre otras derivaciones, todas con la misma entrega y gusto. Entre sus proyectos más recientes un viaje al Amazonas, además de uno de los más bellos, hablamos de mil imágenes de atardeceres en Perú, fotos sin fin de lucro, simplemente con la intención de llenar su corazón de paz.

“Fui pesetero, es decir iba a las bodas, XV años y vendía fotos, no me molestaba en nada. Si me preguntas qué hago en este momento te puedo decir que nada, nunca he hecho nada en mi vida, esto es un hobbie, lo demás se desprende”

Estas palabras salieron de una plática una mañana sentados por supuesto en el restaurante 1810, mientras él disfrutaba de un café caliente, escuchando con atención cada palabra de sabiduría, cada frase de un ser que más que hablar de fotografía habló de la vida.

“Esto es universal, nadie tiene por qué admirarme, pero yo si admiro a todos los fotógrafos que trabajan en los medios, en los periódicos en especial, los respeto. Si es evidente que todo es más fácil, la tecnología ayuda, antes tenías que hacer cálculos, apertura, velocidad, grados, no existían los lentes zoom, pero la tecnología nunca podrá cambiar la pasión de un fotógrafo”.

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