¿Medida extrema?

Es momento de regular, de una vez para siempre, los contenidos de violencia en todas sus modalidades que se transmiten por los medios en México.  Ya no se puede aducir libertad de expresión ni autocontrol por parte de los ciudadanos quienes vivimos expuestos a una avalancha brutal de vulgaridad, golpes, engaños, desafíos y venganzas en la tele, en el cine, en las redes sociales, en los periódicos…

De acuerdo con los resultados del vigésimo primer levantamiento de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el INEGI durante la primera quincena de septiembre de 2018, 74.9 por ciento de la población mexicana mayor de 18 años consideró que vivir en su ciudad es inseguro.

“Este porcentaje representa un cambio significativo respecto a junio de 2018 y con respecto a septiembre 2017. La percepción de inseguridad siguió siendo mayor en el caso de las mujeres con 79.7 por ciento, mientras que para los hombres fue de 69.2 por ciento”, dice la encuesta.

Las  ciudades con mayor porcentaje de personas de 18 años y más que consideraron que vivir en su ciudad es inseguro fueron: Ecatepec de Morelos, Villahermosa, Reynosa, Cancún, Fresnillo y Tapachula, con 96.3, 94.5, 94.3, 92.8, 90.8 y 90.4 por ciento, respectivamente, según los pormenores de la ENSU.

Dicho en pocas palabras: 75 de cada 100 mexicanos que salen a la calle cada día, a realizar sus labores, caminan mirando hacia atrás.  Sobre todo si van a un cajero automático o viajan en transporte público, están en el banco o, simplemente, en camino al trabajo, al mercado o de regreso a casa.

Vivimos en un reino de terror, ofuscados, metidos dentro de una cueva, olfateando el peligro en cualquier rincón del país.  Y los medios siguen dando un espacio enorme a las series de narcos, a las canciones violentas, a las películas que tratan al otro como objeto, a las notas escandalosas, sin fundamento.  Siguen contando la miseria como si fuera valentía y armando un relato que, como diría Marc Augé, nos hace ya no tanto temer a la muerte sino temer a la vida misma.  ¿Habrá un tope a esto?  Francamente, la posibilidad no se ve en el horizonte de esta nueva legislatura ni del próximo gobierno.  

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