Cruz y GramaMirador

El encontronazo Monreal-Cuarón: apartó Roma lugar

¿Quién se acuerda de aquel video que viralizó las redes sociales el 2 de noviembre de 2016, en el que el propio Ricardo Monreal –entonces delegado en Cuauhtémoc, CDMX– le quitó los conos de tránsito al crew del cineasta Alfonso Cuarón, con los cuales apartaban –sin permiso alguno– lugares en la vía pública, durante el rodaje de “una nueva película que iba a hablar de la colonia Roma”?

Digamos, en un sentido nada figurado, sino bastante literal, que desde entonces ROMA estaba apartando su lugar a como se pudiera, para hacerse un sitio en la historia de la cinematografía mundial.

Seguramente muy pocos se acuerdan. Seguro que Monreal, hoy coordinador de senadores de Morena, sí. Seguro que a Cuarón, para usar un aforismo morenista, le hizo lo que el viento a Juárez. El caso lo desveló en su momento el reportero Carlos Navarro, mi colega en El Heraldo de México, cuando trabajó para el semanario LA CAPITAL.

La cosa era que el equipo del cineasta tenía un permiso de la Comisión de Filmaciones de la ALDF, el cual le facultaba para ocupar el espacio con la parafernalia completa de una producción cinematográfica; pero expresamente, en un oficio (el DGJYG/DG/SG/550/2016), el área jurídica de la Cuauhtémoc advierte a la Comisión de Filmaciones que “no se permite el apartar lugares para el estacionamiento de vehículos”, sí el estacionamiento de vehículos. Los conos, en resumen, convirtieron al crew de Cuarón en viene-vienes.

Al grito de “quítenme todo el desmadre”, Monreal exigía respeto a la ley. El revire fue un amenazante “tomaremos instancias legales” (incluso se mencionó ir a la Mesa de Responsabilidades de los Servidores Públicos), de parte de Julio Linares, de la producción.

Pero más allá de memorias, revanchas silentes por el éxito de la película o argumentos legales, ahí hay un tema aún abierto: ¿la ley puede ser discrecional? Sobre todo, si se trata de una figura de renombre, y que prometía (y cumplió) darle más lustre a la Ciudad de México.

¿Se vale que una productora –de cine, telenovelas, comerciales– haga del espacio público áreas de espacio privado, en detrimento de la movilidad de los ciudadanos? Porque se siguen viendo, en la Tabacalera, Condesa y Roma, principalmente, camiones, sets de luz, cables, plantas de luz y demás parafernalia, estorbando banquetas, pasos peatonales, ciclovías. El equipo de Cuarón, franeleros del espacio público, nos ha llevado a soñar con el primer Oscar por Mejor Película para un filme en español (¡y mexicano!). Pero, ¿justifica una excepción a la ley? ¿Cuándo se aplica justicia y gracia… y cuándo la justicia a secas?

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