¿Crees factible que el de Querétaro pueda ser impulsado como aeropuerto alterno al de la Ciudad de México?

Enrique Paniagua |Creativo

Llevo dos días entre aviones, salas de espera, aeropuertos, escalas fugaces, deseos reprimidos, comidas ‘diamentiritas’ y un artículo por escribir (éste). Entre pasajeros con los que se convive sin compromisos, aeromozas que sonríen por compromiso y pilotos comprometidos con el arte de hacernos llegar al otro lado. Largas e insoportables filas que perpetúan el mismo ritual en todas las latitudes frente a los aparatos de rayos X por supuesto.

Son muchas horas sin lavarme los dientes, con la misma ropa, mal durmiendo donde se puede y como se debe. Leyendo, dibujando, escuchando música, tomando fotos y trabajando en mi Mac.

Este traslado ha sido el más largo y cansado que he vivido, hay muchos pasos de una exposición arenosa en el medio oriente a otra entre la nieve del gabacho. Por supuesto no me quejo, lo celebro como cuando se corre un maratón y se empiezan a sentir los calambres en las piernas. Duelen, incomodan, pero valen la pena, se podría hasta decir, aunque suene masoquista, que se disfrutan.

Y entre tanto ajetreo todavía hay que trabajar. Contestar correos, crear estrategias, seguir conversaciones y mandar información precisa para mantener todos los proyectos a flote. Todo esto a la mitad de un vuelo entre una ciudad y otra, con pedazos de la que sigue, visado de la pasada, la pila a medio llenar y llegando a un país donde nomás no se ponen de acuerdo si se chingan el dinero en un aeropuerto sobre un lago o junto a los militares, así, justo así es mi país, un cagadero con gobernantes sin huevos pero gustosos de chingarse el presupuesto que ya no existe.

Orson Welles decía que “Cuando se viaja en avión solamente existen dos clases de emociones: el aburrimiento y el terror”. Yo digo estar seguro de haber experimentado más en esta eterna odisea, pero ahorita estoy muy cansado como para poder enumerarlas y hacerla de pedo a mis gobernantes.

Israel Pérez Valencia | Catedrático

Independientemente del mitote que se ha desatado respecto al nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (CDMX) –hablando de Texcoco o Santa Lucía– es indiscutible que Querétaro tendrá, en un futuro, un desarrollo importante en este tema. El crecimiento cada vez mayor del clúster aeronáutico ha sido un referente a nivel internacional y se han anunciado nuevas inversiones para los próximos años.

Lo aeroespacial está permanentemente en la agenda del gobierno del estado. Por otra parte, el pasado 7 de noviembre se nombró al nuevo consejo directivo del aeroclúster queretano. Es de llamar la atención el involucramiento no solo de las principales empresas del ramo instaladas en la entidad y la Universidad Aeronáutica de Querétaro (Unaq), sino además la integración de centros públicos de investigación, el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (Concyteq) y otras instituciones educativas, como el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) y el Tecnológico de Monterrey.

Dada la importancia, el crecimiento del sector aeronáutico y la proyección de la entidad desde el punto de vista turístico y de negocios, es evidente que el aeropuerto actual les quedará chico. La alternancia parece ser opción.

Manuel J. Solis | Productor

El Aeropuerto Intercontinental de Querétaro (escrito con letras doradas) ya es alterno al de la Ciudad de México. En caso de neblina u otra emergencia, casi todo tipo de aeronave puede aterrizar y despegar aquí. Pero eso es todo, aterrizar, llenar de combustible y despegar. Eso es un mundo de diferencia a tener las instalaciones necesarias para dar mantenimiento a las aeronaves, aduanas, salas de espera, servicios médicos, legales, aeroportuarios, hangares, revisión de equipaje y carga, tanques de combustible y servicios de emergencia, todas ellas necesidades primordiales de un HUB.

Este no es un tema en el que se pueda opinar a la ligera: se trata de una decisión que compromete el desarrollo de todo el país, es una decisión técnica que deben de tomar los especialistas. No espero que me vengan a decir con cual codec debo subir un video a Youtube o que micrófono usar en una situación u otra.  Ni siquiera lo hago por mis preferencias, la decisión es puramente técnica.

Lo que sí sé, es que es imposible que nuestro aeropuerto funcione como una alternativa en tanto tengamos que someter a nuestros invitados a usar la carretera México – Querétaro. A menos que los odiemos y que no queramos que regresen jamás.

Redacción

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