Las propuestas valen para dos cosas

Las propuestas en democracia están sobrevaloradas. Influyen poco al momento de ir a votar.

La literatura en ciencia política les otorga un papel fundamental, pero en la práctica nadie se levanta el domingo de las votaciones diciendo “la propuesta del Candidato X repercutirá un en desequilibrio de las finanzas públicas”.

En realidad no votas únicamente con la cabeza; también votas con el corazón, con el hígado o con aquel órgano donde resida el miedo.

La administración pública es aburrida, árida, gris, lenta. Los aspirantes deben motivarte para que les permitas acceder a ella.

Por eso, las propuestas que escuchamos son en realidad un vehículo para generar emociones, con una pincelada de racionalidad, con una pizca de viabilidad o verosimilitud.

Apelarán a lo que más quieres o necesitas: tu familia, tu fuente de ingresos, tu tranquilidad.

Buscarán generar esperanza, entusiasmo para la causa propia; miedo o enojo hacia los adversarios.

¿Qué emociones están generando los precandidatos y sus “prepropuestas” en las precampañas en curso?

Cada quien hablará por el sentimiento que recuerde de la última vez que fue a la feria.

Gabriel Morales López

Periodista. Columnista en El Queretano y en Imagen Querétaro 94.7 de FM.

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