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Deyanira Río de la Loza un alma inquieta

«Lo importante es ver aquello que resulta invisible para los demás» decía Carl Mydans, icono de la fotografía periodística de principios del siglo XIX, idea bajo la cual, armados con cámara y objetivos en mano, los fotoperiodistas salen a las calles de la ciudad con la finalidad de ser los ojos vigías de esta sociedad y sin duda no muchos le hacen mayor justicia a esta premisa que Deyanira Río de la Loza.

Foto periodista proveniente de la Ciudad de México, Deyanira crece y se desarrolla académicamente en Tula Hidalgo, donde desde temprana edad, las circunstancias la orillaron a buscar una salida creativa ante la tribulación que una familia dividida le proporcionaba y la encontró, en principio, en el dibujo.

«De niña dibujaba muchísimo, siempre he tenido despierta esa parte artística, me encantaba dibujar a los pica piedra, porque eran muy fáciles» cuenta entre risas «Deya» como la conocen sus amigos.

Sin embargo, dejó el dibujo para después, intentando labrarse un camino en el contexto en el que se encontró, trató con la ingeniería mecánica e incluso pasó por su mente el convertirse en abogada o comunicóloga, pero siempre hubo una chispa que la orillaba a lo visual.

“Me detenía mucho en la observación de las cosas, amaba todo lo que tuviera que ver con la naturaleza y cuando vi que no era muy buena expresándome con palabras entendí que era una persona visual y Tula no me ofrecía lo que buscaba así que tuve que salir de ahí “; por esto, haciendo caso a su sentido de rebeldía y ganas de crecer, encontró el refugio perfecto para su talento en la facultad de Diseño de la UAQ, en la ciudad de Querétaro, donde un profesor tuvo a bien poner una cámara en sus manos para aplacar su inquietud y su hambre de movimiento continuo.

«Una de mis primeras fotos fueron mis pies, significan mucho para mí, siempre he pensado que mis pies y mis piernas son mi fortaleza y me harán llegar hasta donde me lo proponga», afirma.

Con ganas de comunicar

Movida por esas vehementes ganas de comunicar a través de las imágenes lo que no podía expresar con palabras, llego a tocar la puerta del periódico para el cual hoy trabaja y, con más deseos que cualidades de foto periodista, logró superar las pruebas que le pusieron para abrirle la puerta, demostrando que tenía madera para realizar esta ardua labor.

«Elegí el periodismo porque quería tener más conocimiento, en mis manos llevaba tan solo unas fotos impresas y una planta de albahaca como amuleto, de entrada no era yo el perfil que ellos necesitaban, pero por mi ímpetu recibí con mucha emoción y una gran responsabilidad esta oportunidad, hoy a dos años de hacer de foto periodismo agradezco todas las sensaciones bonitas que me ha dejado, entendiendo que los que trabajamos en este ámbito tenemos la obligación de mostrar lo que muchos no pueden ver y sé que aún puedo hacer mucho más, transmitiendo a través de mis imágenes, mi voz y mi  ideología».

Actualmente el trabajo de Deyanira se encuentra expuesto en el Museo de Arte Queretano, junto con el de otras de sus colegas, bajo el nombre de «Miradas Foto Periodísticas», un compilado de imágenes que reflejan el día a día de nuestra ciudad, visto desde el agudo ángulo periodístico femenino.

Deyanira prepara su próximo proyecto llamado «Los olvidados»: retratos de la vida indigente, que sin duda nos abrirá los ojos ante una realidad que a muchos nos resulta  difícil ver.

Redacción El Queretano

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