Habanos, música y ron

El fumar un puro o habano siempre ha representado un estatus de clase o de elegancia, ya que es todo un arte; la manera de cortarlo, de elegirlo, de encenderlo y fumarlo, siempre con un estilo particular; sin embargo, el mundo del habano nunca fue por definición una cultura, situación que algunos están empeñados en cambiar, basándose en los hechos.

“Al Tabaquero lo caracteriza la elegancia en el vestir: camisas claras, guayaberas criollas, pantalones oscuros, zapatos de dos tonos, y en la mayoría de las ocasiones, su levita y su sombrero.

Por otra parte, el mundo del habano estableció en su quehacer diario un lenguaje que, enriquecido de palabras tan interesantes como: capa, capote, cogollero, gavilla, despalillo, tripa, chinchalero, torcido, mancuerna, anillas, habilitar, acabado, escaparate, desbotonar, regalía y muchas otras, ahora son enteros conceptos que describen puntualmente el ritual de fumar un buen habano, cobijándose en otras artes como la poesía, la música, la artesanía, la orfebrería, el grabado, la fotografía y por su puesto la literatura, llevando el acto desde la simpleza de exhalar humo hasta el ritual de un buen paladeo” describe Martin de Lucio, gerente general de ‘La Habana Cigar Club’ una de las pocas, si no es que la única casa de habanos en nuestra ciudad.

El concepto de este lugar es tan sencillo que raya en lo elegante y es, descrito por alguno de sus parroquianos, como el lugar donde usted puede disfrutar de un buen trago y una amplia gama de puros nacionales e importados, de la mano de expertos en el tema, que le llevarán, si es primerizo a conocer de primera mano el arte de degustar un habano, y si eres ya un conocedor del tema, no dejaras de sorprenderte con las atinadas sugerencias que De Lucio y familia tienen para el asiduo fumador.“La Habana Cigar Club” está ubicado en el andador Luis Pasteur, en el centro histórico de la ciudad, inaugurado el 19 de octubre del año 2000, este mágico lugar, que remonta a través de su decoración a lugares icónicos de la cultura cubana, está por cumplir 18 años de ser, por excelencia, el lugar preferido de aquellos apasionados de los habanos.
En el lugar puedes encontrar dentro de la característica cámara fría que siempre debe haber en una buena casa tabacalera, las mejores marcas de puros que varían en precio y calidad como son, Cohíba, Montecristo, Romeo y Julieta, Davidoff y algunas otras más y por supuesto no podía faltar el puro de la casa, una marca propia que a lo largo de estos años y con la afinada visión financiera del señor de Lucio, ha ido desarrollando.

El ritual

Cuando uno llega por primera vez, el consejo de Martin siempre será el mismo, “ el mejor puro siempre será el que a ti te guste” y tras esto comienza la explicación obligada, “para encenderlo, se debe poner el puro recto, y darle fuego al calor de un cerillo , el chiste es dar bocanadas grandes mantenerlo en la boca y sacarlo despacio” y después, explica al ritmo del jazz al fondo, que los puros tienen la capacidad de maridarse con diferentes bebidas, como el ron , el whiskey, el vino tinto, el tequila y hasta con un buen café, sin duda una experiencia que requiere su tiempo para el total disfrute, y que mejor que poderlo hacer aquí mismo, en el centro de nuestra ciudad.

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