Cross Fit: La Cultura del bien estar

Querétaro no es ajeno a las nuevas tendencias de cuidado personal que  se afianzan cada vez más en los ideales de las sociedades en el mundo, muchas de ellas se han convertido incluso en la  manera de vivir de muchas personas, como ejemplo tenemos el Crossfit, actividad que está dejando sin suscriptores a múltiples gimnasios por el estado, llevando a quienes buscan construir su cuerpo a cambiar los amotinados salones de pesas por los Box de entrenamiento, mismos que se han multiplicado como abejas en la miel.

Comencemos desglosando un poco cada idea; el Cross es un conjunto de ejercicios que mezcla movimientos funcionales a la par de dinámicas de alta intensidad; es una disciplina que sin duda reta a los que la practican a dar un plus.

Este estilo de entrenamiento se ha hecho popular alrededor del mundo debido a la ola de una moda “fit”, la cual ha acercado cada vez a más personas a llevar una vida saludable.

La profesionalización de esta cultura, ha traído a la escena a queretanos como Luis Javier López Delgadillo y Héctor Martínez Uribe, dos amigos amantes del deporte desde corta edad, quienes unieron fuerzas para fundar Metal box Training Querétaro, un espacio que brinda a los practicantes la unión de distintas disciplinas como lo son yoga y crossfit.

Luis y Héctor se conocieron en la Universidad como jugadores de futbol americano, con el paso del tiempo se enfocaron en áreas diferentes; por azares del destino, un día se sentaron a platicar sobre una forma de negocio que conjuntara ambas pasiones.

Así nace en Querétaro un “box” (como es conocido un gimnasio de crossfit), enfocado al entrenamiento integral, en el que la actividad física es importante pero el equilibrio mental y emocional van de la mano.

Ambas ramas unen el cuerpo y la mente, cada una demandando distinto tipo de fuerza, tanto en la concentración como de forma física. Por ello, inmersos en esta ideología, Luis y Héctor han creado un método diferente.

Se dieron cuenta que el complemento perfecto para las actividades físicas intensas era ejecutar yoga, puesto que aporta relajación, concentración e incluso fuerza. Aunque pareciera que son ramas opuestas para ejercitar el cuerpo, han logrado crear la sinergia perfecta.

Existen distintas modalidades ejecutadas por los coach, primero Héctor tiene una amplia carta de presentación, desde certificaciones en TRX, crosstraining, resistencia, nutrición elemental, especialización en trabajo con niños y personas de la tercera edad; entre otras, las cuales aplica al momento de realizar rutinas específicas para los distintos tipos de cuerpo, condición y necesidades.

En seguida viene el trabajo de Luis, instructor con preparación en Ashtanga y certificado en Hatha Yoga, “pueden meditar conmigo una hora antes de hacer cross o funcional, así el cuerpo está listo, concentrado y preparado para lo que viene. Es un estiramiento, además de calentamiento espectacular”, dijo Luis.

Foto: Mario Valdés.

Por otra parte, también se puede invertir, es decir después de un entrenamiento rudo relajar la mente y permitir que los músculos descansen. Sin embargo, algunos de los asistentes no pueden quedarse a clases completas, por lo que Luis realiza al finalizar una pequeña sesión de relajación, de esta forma evitan lesiones, desgarres y dolores posttraining.

“Es interesante vernos lograr esto, puesto que en mi caso llegué a pensar que el deporte no era para mí, yo era un adolescente que comenzó a crecer hasta los 17 años y en algún momento me cerraron las puertas del futbol americano y otras cuestiones. Mis ganas y pasión me hicieron lograr que el deporte incluso me pagara una carrera universitaria”, concluyó Luis

Este dúo de emprendedores ha demostrado que la pasión es lo más importante al momento de querer crecer y lograr tus metas; que los sueños no se cumplen en un par de años y que es necesaria mucha garra para hacerlo.

“Cuando era pequeño no era muy bueno que digamos en beisbol, me encantaba, pero tuve que luchar, entrenar duro, no parar nunca para poder ser parte de algo que de verdad me encantaba. En momentos pensaba en cambiar de disciplina, pero no lo hice y a los 16 años me llamaron a la selección nacional”, finalizó Héctor

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