Correr nos hace humanos

Los maratones, se han convertido con el paso de los años en un distintivo que pretende ensalzar la grandeza de una ciudad, enmarcando la diversidad y el estilo de vida de sus sociedades que convergen en una sola actividad, el “jogging” como se le bautizo en los Estados Unidos, lugar de donde se cree que tiene origen como deporte.

En la actualidad, se sabe que los beneficios de practicar este deporte son múltiples, entre ellos figuran razones como el fortalecimiento de los huesos, la disminución de peso, la reducción del estrés, etc…; sin embargo, correr data de millones de años atrás, y los motivos variaban de acuerdo al contexto.

Existen teorías que posicionan tal actividad como eslabón clave en la evolución del hombre, definiendo lo anterior con la frase  “ El hombre corría con un fin, cazar o evitar ser cazado”, y más adelante en las civilizaciones de la época Clásica correr figuraba incluso en obras literarias como “ La Ilíada” en donde Homero retrataba el estilo de vida de los atletas de la antigua Grecia, donde no solo corrían por la gloria de ser triunfadores, si no también, por las ventajas económicas que les proporcionaba la victoria, como vasos de oro, caballos, bellas mujeres esclavas, dinero y una vida exenta de pago de impuestos – asegurando, estimado lector,  que si esto último siguiera vigente estarían ustedes leyendo las palabras del ganador del Querétaro Maratón 2018-.

Tras dejar claro que hoy en día las razones para correr un maratón están muy lejos de las que el hombre ha tenido a lo largo de su evolución, queda en el aire una pregunta que sin duda muchos nos hemos realizado y esta es: ¿Por qué en el auge de la modernidad, el apogeo de la tecnología y el avance de la medicina, correr sigue siendo una de las actividades preferidas por miles?  Y la respuesta es sencilla, el “running” es una actividad barata, fácil de practicar, ofrece flexibilidad de horario y aporta beneficios a la salud física, es sin duda una de las pocas actividades que da tanto por tan poco y que además se llevan perfecto con el ritmo de vida citadino, para ejemplo nuestra propia capital.

Sin embargo, es trascendental no dejar pasar la magia que existe mas allá de los favores tangibles que correr nos otorga y esta viene, con el proceso  de reflexión interno que acompaña completar, desde un maratón  hasta una  pequeña carrera de 5 kIlómetros y para hablarles de ello, podríamos  llenar dos páginas más de “palabrerías” y teorías de expertos, pero en esta ocasión, en la redacción de EL QUERETANO, nos permitimos omitir los adornos, para compartirles una reflexión de la actriz Andrea Ornelas,  quien en alguna ocasión ya fue huésped de nuestras páginas y ahora vuelve, para ampliarnos el panorama del porque unirse a la vida del running.

El día que me convertí en Maratonista.

42.195 km. eran la meta, había escuchado, leído y visto tanto que era inevitable sentir mi estómago revoloteando al imaginar que yo intentaría lo mismo.

Habían pasado 4 meses de preparación, en realidad una montaña rusa de emociones y malabares con las actividades diarias y los entrenamientos que me acercaban a la meta anhelada.

¡Cuando escuché el disparo de salida sabía que no había vuelta atrás! ¡Aquí y ahora! Éste era mi momento de correr tras ese sueño… empieza tranquila me dije, tendrás muchos kilómetros para recorrer….

Y así fue. Kilómetro a kilómetro recordaba todo el camino para llegar hasta ese día, las personas y amigos que siempre estuvieron a mi lado, aunque sea a través de una pantalla. 
pensaba en mi coach, en mi familia y pensaba por supuesto en cada una de las personas a quienes les dediqué mis kilómetros….

¡Suena muy bello lo sé… lo cierto es que el cansancio y el dolor aparecieron, no existe maratón sin sacrificio que a la vuelta de la esquina se convierte en satisfacción!

Respira, lo estás haciendo muy bien, este es tu ritmo, vas muy bien, ¡eres fuerte y lo estás logrando eran frases que me repetía una y otra vez!

Entonces ahí, rozando el km 34, sabes que rendirte no es una opción y que ésta es tu mejor oportunidad de entregarlo todo hoy, ésta, es mi mejor manera de agradecer a Dios, a la vida, al universo por mi cuerpo, un cuerpo fuerte y valiente para seguir mis pensamientos….

¡Dicen que No sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es tu única opción!¡Y hoy me quedó más que claro! ¡No iba a detenerme! Estaba en el km 38 y aunque por momentos decía: ¿en qué me metí? Termina caminando, pero bien sabemos que los últimos kilómetros no los corren las piernas….

Así que ahí estaba, en el kilómetrom 40 con las extremidades dormidas o quizá sólo desmayadas, pero aun moviéndose, mis pasos al ritmo de mi latir, mi respiración recordándome que sigo viva, al igual que la gente que aplaude, que te impulsa y tu mente que grita: ¡lo estás logrando!

Para el 41 y medio es imposible aguantar la “agüita” en los ojos que empieza a rodar por mis mejillas, mismas que esbozan la sonrisa más sincera al ver la meta, y al fin solo quedan esos 195 metros de euforia, éxtasis y locura….. sublimes…. inexplicables pero anhelados.

Y el resto es historia, el maratón está hecho así, sin prisa, sin tiempos ni arrepentimiento de nada solo un gozo infinito que te llena el alma y que te hace pensar que definitivamente volverás a hacerlo.

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