Años y trabajos, ponen el pelo blanco

El cuidado del cabello para un hombre es innegable e intrínseco a cualquier moda, aunque muchos quieran negarlo. Mohicanos, mullet, casquete militar, afro… vaya, hasta el cabello largo requiere despuntes ocasionales. La experiencia y tradición convergen en un mismo lugar, para darte el mejor servicio: En las peluquerías queretanas.

Fernando Rojas, comenzó a trabajar en la Peluquería Corregidora a los 22 años y ahora tiene 62. Jorge Aguilar, empezó como peluquero a los 13 años y ahora tiene 81. Javier Aguilar, inició a los 15 en este oficio, y hoy en día lleva 63 años ejerciéndolo. A diferencia de los estilistas actuales, ellos jamás tomaron un curso o diplomado; tuvieron la suerte de ser acogidos por un maestro, quién les enseñó todo lo que saben… La habilidad, y el amor por lo que hacen, lo ganaron con los años.

“¡Buenos días, amigo! ¡Pásele!” es la bienvenida que te da el señor Javier Aguilar cuando entras a la “Peluquería Amigos” (corregidora esq. universidad, col. Centro Histórico), aunque seas un completo desconocido. La principal característica de estos sitios es el “trato”. Un cálido saludo, una buena plática y confianza son sellos únicos.

“Ahora, la barbería se escucha más caché, más de prestigio… y por lo mismo, te cobran un poco más. Pero es lo mismo, aquí te podemos hacer el mismo servicio que ellos hacen. (…) los cortes, que son a pura máquina y pulidos, son servicios que tenemos desde hace muchos años…” es lo que dice Fernando Rojas, de la “Peluquería Corregidora”, ubicada en Hacienda escolástica, en la colonia Jardines de la Hacienda, respecto a lo similares que son las barberías y peluquerías tradicionales.

“Ahora los jóvenes ya, a una persona de edad, le hacen gestos; ni modo, ni modo… Hay veces que trabajo y pelo un cliente; hay veces que ni uno… pero mi gusto es estar aquí en mi casa, en mi negocio…” comentó el señor Jorge Aguilar, dueño de la “Peluquería d’ Jorge”, que está en el número 138ª de la calle Arteaga en el centro de la ciudad, respecto a su día a día. Entre los tres peluqueros, comparten el -profundo- amor por su oficio; incluso cuando, ninguno de ellos tuvo un “llamado” para realizarlo.

La técnica que emplean durante sus servicios es cautivadora. La fluidez de sus manos en el cambio entre las tijeras y el peine, lo estable de su pulso con la navaja, la precisión con la que encuentran los nacimientos del cabello, la plática amena y la atmósfera que generan; todo se combina en un momento. Uno que han repetido cientos de miles de veces.

La moda es efímera; hoy es el cabello corto y afeitado con navaja y mañana, largo con chongo samurái. Sin embargo, estas peluquerías han sobrevivido a los impetuosos cambios durante más de cuarenta años. Han visto pasar desde hippies hasta hípsters, respetando a los clientes y adaptándose a sus gustos; nunca imponiendo, sin importar “el estilo actual”.

Las Peluquerías Amigos, D’ Jorge y Corregidora, están tan vigentes como lo estuvieron en sus inicios, porque un buen servicio, el respeto al cliente y el amor a tu trabajo, nunca pasarán de moda.

Redacción

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